noviembre 23, 2010

Santiago de Chile – La leyenda de la Atlántida – 2040 horas

Cuenta la leyenda que 9000 años AC, una isla prometida a Poseidón, dió vida a un primer humano Evenor,  padre de Clito, la cual enamoró al dios y le dio 10 hijos. Atlas, el mayor, fue proclamado el guía de aquella tierra y gobernaría junto a sus 9 hermanos, los 10 estados en que se dividió.

En honor a su primogénito, Poseidón nombró Atlántida aquella isla, Atlántico el Océano que la bañaba y Atlantes resultaron ser, quienes desde los diálogos de Platón hasta nuestros días, han sido inspiradores de la mística perfección que identifico a su antiquísima sociedad y a su trágica y misteriosa desaparición.

Una tan perfecta sociedad que ha provocado el ensayo y la búsqueda de muchísimas otras sociedades modernas en los últimos 3000 años. Desde aquellos que atentos a la ciencia y la antropología han seguido los rastros de su legado, hasta los estudiosos Arios de la casta Nazi que buscaron en los Atlantes, a sus antepasados superiores.

Los diálogos de Platón se truncaron, y la humanidad a falta de conocer la decisión de la junta de Dioses liderada por Zeus, ha otorgado muerte gloriosa a los Atlantes bajo el mar, sepultando en la tumba accesible y misteriosa de las aguas, la perfección de su orden, la armonía de su existir y las maravillas extraordinarias de su apogéo.

Se dice que los Atlantes traicionaron su tradición y dominados por su soberbia, extendieron su imperio más allá de Africa, Medio Oriente y Europa, siendo vencidos por los Griegos y condenados finalmente por sus dioses. Algunos autores hasta le otorgan poderío sobre la futura América y dan luz al primer ser humano en aquellas tierras, base de toda especie.

Grandiosa y avanzada, paradigmática para su momento, fuera de lo natural por sus logros, envidiable por su armonía, la Atlántida es poseedora de una magia encantadora, fuente de inspiración e icono de perfección aspirado, buscado y presente hasta nuestros días.

Caprichosamente, hace cuatro años comencé a forjar mi “Atlántida”, con mis limitaciones humanas exentas de un Rey de los Mares. Una sociedad pequeña, una sociedad de dos, que se construyera sobre las bases de una armonía envidiable, una paz vivida con pasión, una realidad paradigmática para los tiempos que se viven.

Tal vez repetí el mismo error de los Atlantes, tal vez me deje llevar por la soberbia y no me conformé por lo que había cultivado. Verdad o no, ya sea porque alguno de los dioses modernos nos condenaron o porque simplemente no teníamos una verdadera sociedad, donde al menos dos vivan y luchen por los mismos ideales, mi Atlántida a desaparecido.

Si la sepultaron las aguas, la vi sucumbir lentamente en tiempos humanos, durante más de un año, hasta que ya no se pudo respirar. Hoy, es leyenda. Aun respetando las distancias inconmensurables entre la tierra de los Atlantes y mi simple hogar; con qué facilidad se esfuma aquello que parece “tocado por un dios”!! y qué pronto, se confunde en la brumosa leyenda, donde ya es difícil definir o recordar, si fue tan perfecto o siquiera, si existió.

Huérfano de Platón, bajando de miles de años a míseros días, sin grandes estudiosos que se obsesionen en la búsqueda de su apogeo y desaparición, mi Atlántida, nuestra Atlántida, seguramente ocupa hoy pocas cabezas y rostros tristes por cortos instantes. Rostros que simplemente aceptan ese icono que se rompió, ese paradigma incomodo que colapsó, para que la perfección, siga sonando a leyenda y cuentos de hadas, y sus propias vidas puedan resignarse a flote.

A flote dentro de lo natural, eso a lo que atentábamos con una sonrisa cada vez que se cruzaban nuestras miradas, nuestros cuerpos bailaban o nuestras almas volaban, soñaba yo, juntas.

3 comentarios:

  1. te confieso que al principio me dormia un poco, creí que era pura historia...me sorprendió luego como dices arriba de todo hace ya varios dias...las musas entraron como ventarron por tu mano de escritor (nada de "intento de"))).

    (No marqué mas que sublime porque no existen mas casilleros). Emociones fuertes quizas reflejando el plenilunio, quizas tambien mas sacudidas con imprevistos como el de esta mañana!
    abrazon

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  2. Estimado Sr. Escritor, como dicen por ahí, ups lo hecho está hecho y otra vez no me pude resistir...Me parece excelente esta pieza, verdaderamente inspirada, verdaderamente genuina, esperanzadoramente exquisita.

    Una de las islas que hoy están vinculadas a la leyenda de la Atlántida es justamente Santorini (la de la foto aquella). Se piensa que Santorini en su clímax, hace miles de años, fue en realidad la isla sagrada de los Atlantes. Cuando esta humilde cretina tuvo la oportunidad de poner su pie sobre esa isla constantó que la forma de luna menguante se debe a una colosal implosión/explosión volcánica que destruyó el centro de la alguna vez isla circular, permitiendo el paso del mar para que hoy se recree caprichosa y maravillosamente uno de los sitios más románticos en los que he tenido la oportunidad de experimentar hermosísimos atardeceres.

    Las ruinas de lo que alguna vez fue una grandiosa civilización espectacularmente adelantada para aquéllos tiempos, yace sobre algunos metros bajo ceniza y piedra volcánica, sobre el nivel de la cumbre de la isla. Hoy, ese mágico y por demás decirlo, exótico lugar en el mundo, se ha renovado y de manera peculiar cada una de sus playas goza de una arena de textura y color distinto mostrando una variedad de visiones e imágenes que enriquecen las vivencias de aquellos que la visitan.

    Su Atlántida, o su Santorini, si me permite decirlo así, no se esfumó, ni se ha ido al fondo del mar, sino que está en proceso de transformación para dar como resultado las más perfectas playas donde albergar su corazón, sus ilusiones, sus sueños. En toda transformación quedan algunas ruinas de lo que fue y ya no es. Espléndido es recordar. Sublime es recordar, llenarse del recuerdo, y dejarlo ir. Los sentimientos nunca se van enteramente de nosotros, solo se transforman porque así es como debía ser, por los maravillosos, e intensos, minutos que generaron dentro y que en su momento también nos transformaron y acercaron a lo que verdaderamente deseamos ser.

    Con mucho cariño,
    Cx

    P.S. Quid pro quo

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  3. Había disfrutado tus cuentos anteriores, pero definitivamente éste fue el que mas impacto tuvo en mí, por haber encontrado en él una fuente de inspiración extraordinaria para expresar experiencias y aprendizajes de la vida.

    Encontrar la analogía en cada frase de la leyenda con cada detalle que describe la experiencia de vida, lleva al lector a centrar su atención en ellos y de esta forma realzar el mensaje.

    Escribir haciendo uso de este tipo de analogías, al igual que las parábolas y las expresiones artísticas como la música o, como intenteo hacer a través de la pintura, son la mejor forma para que el mensaje sea captado con mas impacto por quienes quieran recibirlo y estén en el momento adecuado para ello.

    Andrea

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