noviembre 26, 2010

Punta del Este – Revalidando valores – 1015 horas

La madrugada del 6 de Junio de 1997 “llovía a cantaros”.
El festejo de los jóvenes 23 años de Tania se había extendido en horas, amigos, alcohol y comidas; como siempre, en aquellos tiempos.

Habitábamos “Casablanca”, un complejo de varias casas mediterráneas en Solanas, que acunaba nuestros primeros tiempos juntos y que luego lleno de “espíritus”, nos alejo tras los últimos gemidos de Bruno hacia Pinares.

Era el tercer viaje a “devolver gente” a Maldonado, unos 15 kilómetros de casa y la lluvia arreciaba con fuerza contra el viejo Voslkwagen Gol azul. Por ser el último, ella me acompaño a mi diestra.

Volvíamos ya sin carga, bajando directo a la rambla, para perdernos solos en el festejo privado, cuando al pasar por el mismo lugar transitado ya seis veces, la velocidad no coincidió con el espejo de agua que se había amontonado en una curva y el auto floto libremente varios metros, dirigiéndose peligrosamente hacia un kiosko sobre la acera.

Para cuando las ruegas tocaron el piso, el volante estaba bloqueado a la izquierda y el auto despego hacia ese lado, cruzando el boulevar central y la vía contraria, incrustándose contra el muro de una Carnicería, apretado entre un árbol y una columna.

Todo el interior estaba lleno de la cristalización de las ventanas que habían sido arrasadas a los costados y Tania estaba inconsciente. La mire, no parecía tener daños y brillaba mágicamente con los trozos de cristal a su alrededor.
- Tani, estas bien? Despierta!! - Le decía mientras con cuidado clínico le acariciaba la cara.
De a poco fue tomando consciencia; era solo la mezcla del susto, el alcohol y la cuota natural de sueño.

El celador de la Carnicería salio al influjo del tremendo golpe que dio por tierra con el muro, baje del auto, note como toda la trompa se había recogido hasta el parabrisas y los costados habían sido “rebajados” por ambos lados.
El hombre, con cara y voz de susto pregunto:

- ¿quiere que llame a una ambulancia?
- No por favor, podría llamar un taxi – le pedí yo muy atentamente.

Con la cara descolocada el hombre cumplió mi pedido, nos entregue al taxista que atónito miraba el estado del coche entre los vidrios mojados y me dirigí a casa para descansar, no sin antes, desde Casablanca, llamar a la Policía y denunciar el accidente.

Muy temprano mi suegra nos despertó alarmada al cruzar los pedazos de nuestro auto estacionado frente a la Plaza, la Comisaría y la Iglesia, como en todo pueblo.

Seguro el carnicero aún se pregunta como reaccioné así y debe tener charlas imaginarias con el taxista y los policías que fueron a desencajar el auto de la vereda, analizando como este sujeto se fue a dormir, para al otro día, mucho mas tranquilo y despejado, tomar el otro auto y hacer los trámites pertinentes.

Ayer fue día mensual de terapia. Como estoy tan sano, las tengo así, concentradas. Así que habiendo despertado temprano, me apreste a marchar sin mucho tema hacia el consultorio.

Al salir a la puerta, mi auto no estaba.

A la medianoche lo habíamos dejado allí, casi donde siempre y la llave estaba en mi mano; …pero el auto o
estaba.
Me acerque a la ventana de mi cuarto donde el flaco retozaba su modorra y le grite:

- Nando, ¿dejamos el auto aquí verdad?
- ¿Si, por? Respondió refregando las lagañas.
- No está, parece que los muchachos se lo llevaron (muchachos=ladrones).

Rápidamente bajo la escalera, solo para cerciorarse de la rareza, mientras yo entraba a llamar un taxi que me llevara en tiempo y forma a mi encuentro mensual programado.

Habiendo llegado a terapia con 8 minutos de antelación, al menos tenia un tema para comentar, tema que al ser tomado con toda naturalidad y ante mi presencia inexpugnable allí, no permitió a Ricardo esconder su asombro.

- Al salir, iré a la seccional 5ta y hago la denuncia, listo.

No centramos afortunadamente la charla en ello, o la cita mensual habría sido un rotundo fracaso, pero de todas formas, me sentí orgulloso y feliz, de revalidar que frente a estas cosas, reacciono tal cual imaginaría reaccionar.

Toda mi semana cambiaría y ya estaba ordenada prácticamente para que funcionara.
Hasta un atisbo de agradecimiento hacia los ladrones sonreía en mí, por dar solución inmediata a la problemática aduanal de mi vehículo.
El destino estaba moviendo sus hilos y seguramente ahorrándome algún mal momento, a cambio de aquello, simple de manejar.

Finalmente solo fue estupidez humana, que esforzada suele impactar fugazmente el futuro cercano de la gente.

A la oficial de la 5ta, se le ocurrió llamar a Autoparque (la empresa de fiscalización de estacionamiento de Montevideo) y resulta que un vecino que hace 15 años vive pegado a casa y ha visto mi coche estacionado por mas de dos años allí, tuvo la ocurrente idea mañanera de denunciar mi auto por estar frente a su entrada de garage; entrada a la que nunca hemos visto entrar ni salir ningún coche y que carece por desuso e inexistencia real de toda señalización.

Así que al costo de 100 dólares, algunos taxis, una hora de mi vida y felíz porque de haber reaccionado de otra forma habría agravado seriamente mi sistema gástrico, no tuve mas que ir a retirar mi auto al estacionamiento municipal, para volver a reestructurar mi semana.

Muchas veces me ha pasado algo parecido, pero como siempre, que buenas son las confirmaciones, de lo malo y de lo bueno.




EPILOGO: Esto lo escribí el pasado miércoles ya en Punta. Hoy viernes, volví a Montevideo, directo al Teatro Solís. Luego de una hora dentro, al volver a mi coche, encontré que: o se había convertido en un Tico Azul lleno de calcos o se lo habían llevado nuevamente. Lleno de disgusto, con mi sistema gástrico trastocado, de traje y corbata en uno de los mediodías mas calurosos de este 2010 hasta ahora, marche a ver a los amigos de Autoparque, allí estaba. Hay que estar muy sano!!!

2 comentarios:

  1. De niño reaccionabas igual? yo,: "pero para nada"!!!
    A raiz de otras situaciones, me preguntaba justamente ayer si estas bendiciones seran obras del natural irse "curtiendo",(quizas los años entonces no pasen en vano!!!)
    besote, cdm

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  2. Dos veces el mismo día!!! nooooo??? me muero, pobre tu hígado.
    arf.

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