junio 29, 2011

Rio de Janeiro - La minoría Pre Dominante

De pequeño era “nalgón”

Aída solía hacerme sonreír con esa expresión mexicana, cuando describía su hermosa “bunda” con orgullo.
...y así fué, de pequeño y hasta mi juventud, yo era un buen exponente de cola redondita y protuberante, que al influjo de aquellos jeans de los ´80 resaltaba aún mas.
Eso me granjeo incisivas miradas de los antiguos “putos”, hoy día “gays” después de su evolución por la homosexualidad, que por  aquellos días se contaban en un máximo de a dos por pueblo,  en mi Uruguay natal.

Es que los gays de entonces, eran tan pocos!!

La sociedad los señalaba con el dedo, eran públicamente celebres y célebremente públicos y despertaban en la mayoría de la población un par de expresiones de bien distinto tenor:

-          Poooobre, es enfermito, una lástima, tan lindo muchacho! - Decían las viejitas más comprensivas del barrio.

-          Puuuto de mierda. Asqueroso, degenerado, etc, etc, etc  - entonaban desde el cura del pueblo hasta el niño en la calle, que incapaz de definirse frente a la diferencia, repetía lo que escuchaba de sus padres y vecinos.

Es que por aquellos días, todos juzgaban la homosexualidad como “una enfermedad” de la cabeza de arriba o de la de abajo, pero enfermedad al fin.

Qué pensarían o pensaran ahora (seguramente lo mismo) aquellas generaciones?,  al encontrarse con una presencia tan grande de homosexuales en todas partes.

-          Es una epidemia!!, degenerados enfermos, que nacieron con un gen torcido, renegados de dios y quien sabe cuántas cosas más.


Seguro jamás imaginaran que és un simple tema de elección, como siempre, como todo.
El mismo tipo de elección que nos aleja cada vez más de la familia convencional, base de la sociedad que nos inculcaron.
El mismo tipo de elección que nos lleva a casarnos más de una vez y a divorciarnos ojala más veces de las que nos casamos.
El mismo tipo de elección que pone hoy a la humanidad frente a frente con el planeta y las demás especies.
El mismo tipo de elección que algún día salvara a quienes opten correctamente.
Elecciones,  como cada una de las que tomamos en cada momento de nuestra vida.

Seguro tampoco aceptaran que simplemente les gusta!!
Que han optado por no esperar más la supremacía de los hermafroditas y tratan de igualarlo en lo posible, misturando los genes masculinos y femeninos en búsqueda de un inmejorable equilibrio (siempre ideal y por ideal imposible)
Que a exceso de sexo convencional, gustan del sexo anal, apretadito, dulce y nerviosamente doloroso y fácil de lubricar.
Igual que el que les gusta a sus hijas!!
Porque por ahí dicen que “no hay arrepentidos” y si bien yo eso no puedo probarlo,  si puedo asegurarles que tampoco hay arrepentidas.
Lo cierto es que “los chicos”, venidos a iconos de la moda, fruto e hijos prodigios del mundo consumidor, aplicados amantes del buen gusto y el refinamiento, trabajadores como pocos para imponer su supremacía y socialmente simpáticos para envidia de cuanto mal atendido-a que anda por el mundo; están en su época de Pre Dominio de nuestra sociedad.
¿Porqué pre dominio?, porque parece cada vez mas inevitable que lleguen al dominio absoluto.
Desde hace un tiempo y por ahora, crecen e invaden silenciosamente, al tiempo que enarbolan banderas multicolores, enrolan apoyo heterosexual y festejan victorias morales y jurídicas en todo el mundo.
Talvéz ustedes no lo noten tanto como yo, talvéz por eso de haber sido nalgón e identificarlos inmediatamente, talvéz por  lo otro,  de tener un gen femenino muy fuerte, totalmente desarrollado para agradar a las féminas o talvéz simplemente por esa capacidad innata de ver y defectuosa de opinar de todo.
En México, el país de los “machotes” charros, han copado tantos escenarios que casi no existe vida social sin su dominio. No hay centro comercial del que no se hayan adueñado.
Y señores, sin ansia de ser respetuoso, no hay nada más feo que un puto mexicano!
Porque Alejandro Fernandez podrá ser Gay si quiere y porque no Christian Castro, pero los chicos que se resfriegan en la Zona Rosa, en Reforma 2222 o en Antara, como dice aquel cuento que seguro saben, no calzan en esos zapatos.
Hoy por hoy, es difícil ir a un Starbucks en cualquier parte y no encontrar que todo su personal masculino (y me encantaría pensar que el femenino también) es homosexual.
Las tiendas Zara, se han convertido en los surtidores de la ropa de onda de esta tercera realidad sexual. Si los empleados de Zara Uruguay, donde todavía eligen modelos altos, guapetones y machotes para atender la sección hombres, conocieran un local de Zara México, huirían despavoridos de la marca, sin remedio.
No tengo que decirles que obviamente yo acostumbraba Starbucks y por años me he vestido en casi un 40% en Zara!
Para colmo, la semana pasada llegue a disfrutar de mi restaurante preferido en Santiago y me encontré con que el  Lounge esquicito del “Ky” (así se llama el restaurante y aún se los recomiendo), no solo se encontraba invadido por tres o cuatro grupos multitudinarios de parejas homosexuales, sino que además el mozo que me atendió me aseguro que eran “habitué” del lugar.
Obviamente se quedaron hasta el final, obviamente el alcohol los afecto como a todo ser humano y los volvió altamente expresivos (aquello que de niño y de borracho….) y obviamente que, me guste o no, voy a tener que acostumbrarme a que sigan pre dominando en los lugares que he cultivado en mi vida, por lo cual: seguro en Julio comprare calzoncillos Intimissimi con Nicole en España rodeado de “chicas”; me peleare con ellos por los appliances de Best Buy en Miami,  o tendré que “aruñarlos” para que me dejen alguna camisa en Soho.

junio 22, 2011

Desde el alma - ¡Me encanta!

¡Me encanta!
Cuando años atrás,  la tristemente celebre cadena de comida rápida que tiene un payaso como mascota cambio su slogan a “me encanta”, lo primero que pensé fue: “…porque diablos esa gente puede pagar una agencia de publicidad que seguramente no pagaría la cruz roja, doctores sin fronteras y otras organizaciones como la gente”
Es que “me encanta” es tan especial, tan especial.
Es que en la dialéctica de la expresión emocional, no logro encontrar nada mas puro y a su vez mas completo que la gloriosa palabra “amor” que resume el universo y la expresión “me encanta” que llena de magia el aire que respiramos.
Un “te quiero” es siempre bien recibido, pero oculta sin mucha gracia un sentido de posesión, además de pecar siempre de incompleto.
Un buen “te quiero” acompañado con ojos transparentes al alma, puede provocar una sonrisa, pero nunca será un te amo, y son muchas las veces en que ése, es el significado final de la expresión.
Un “me gustas”, es liviano, es joven y adolescente, es juguetón y auténtico, sirve para provocar la sonrisa, pero suena casi cursi en labios de un adulto.
Un “ te adoro”, siempre me sonara exagerado.
Aquellos que creen,  adoran algún dios, o peor que eso, alguna imagen.
Adorar significa en cierta forma, poner en un pedestal al otro y por ende, ponerse por debajo.
Sin igualdad, no hay sentimientos dignos.
No quiero que nadie me adore, porque en los pedestales se está siempre solo y de allí es tán, tán fácil caer.
Imposible descubrir algo más de lo que significa “te amo”.
Todavía tengo dudas si es que cuando somos más adultos, somos tan conscientes del tamaño de la palabra que nos aseguramos muy bien antes de usarla,  o es que a diferencia de cuando somos adolescentes y creemos amar siempre y a muerte;   hemos perdido gran parte de nuestra capacidad de sentir.
Palabra inmensa que remueve todo el ser, palabra sin medida, palabra sin límite.
¡Cuanto me molesta escuchar un “te amo mucho”!, ¿es que se puede amar poco? ¿Algo tan sublime puede tener una dimensión de medida?
Te amo, y no es necesario nada más.
Pero “me encantas”, que linda expresión ME ENCANTAS!!
Está llena de la brisa cálida de los cuentos de hadas que nos transportan a la pureza de la niñez. Embebida en la  magia de flotar rodeado de estrellitas de colores y girar con sonrisa tonta al ritmo de los latidos acelerados de un corazón soñando.
Es un sabor delicioso, exquisito,  que entra por cada poro, que se siente en el aire que llena los pulmones y sabe en el humedecer de los labios con la lengua y en el temblar de los dedos que no consiguen demostrar las enormes ganas de abrazar.
Encanto que brilla en los ojos de quien está mirando mucho, mucho más allá, …donde está su ideal, donde su sueño es alcanzado, donde de la olla de monedas de oro surge el arco iris de su vida.
¡Me encantas! , expresión tan presente en mis días, estos días, desde hace tantos días.

junio 10, 2011

Montevideo - Entradas Seleccionadas


Mi reto autoasumido de publicar una entrada diaria, expone al lector a algunas entradas mejores que otras, algunas muy personales y asociadas a mi humano estado de ánimo y otras exentas de total virtud.
Trato de resumir en esta página, el acceso a aquellas entradas que "recibí" de vosotros mejor repercusión y esas, que sin llegar a ser sublimes para ustedes, lo han sido para mi



Es posible que me este engañando, pero esta práctica facilitadora de recoger de mi fruta la mas dulce, ya no tiene sentido.
Mi árbol ha dejado la esfervescente generación de la edad temprana a cambio del reposado sabor de la fruta madurada lentamente.
Me paso los ultimos meses y ahora ya no encuentro sentido en repetirlo.
Amo cada una de las entradas que escribo por igual, ya no puedo distinguir como antes, dignas y no tan dignas.
Si usaron esta herramienta para explorarme, lamento no poder ayudarlos más.
Todo en mí por estos dias, es igual de "seleccionado"; teniendo en cuenta siempre que quien selecciona soy yo.

Gracias por leerme, en el orden en que gusten.
Gracias por no perderse nada de aqui en más, también.
Gracias por explorar en mis entradas adolescentes, aquellas que no pude seleccionar para ustedes, una vez más.


junio 08, 2011

Montevideo - ...esa Batalla contra mi Ego

Ella capacitaba gente en una Aerolínea Internacional y su trabajo la había llevado a la pálida Polonia, lejos de su Caribe Mexicano.

A su partida, peleábamos tímidamente los últimos rounds de una relación que había dejado atrás sus almohadones rojos y sus aromas perfumados, mismos que casi siempre tienen sus  tiempos preestablecidos para mí. Por suerte, CASI, siempre.

Como el mundo, ella se lo merecía todo y se lo ganaba todo el tiempo con una enorme sonrisa llena de blanco y el rosa de sus labios morados, grandes, gruesos y porque no, sabrosos.
Yo ya era yo, tal cual fuí por mucho tiempo y talvez, tal cual sigo siendo;   y trataba de disfrutar los “primeros cuatro meses” inolvidables, que bien sabia originar, vivir y terminar.


Ella había partido a Polonia y seguramente recuerde mejor que yo cual fue la peor de las burradas que le dije o le escribí mientras estuvo allá.
Solo recuerdo que para el momento de su vuelta, mi única referencia era aquella memoria privilegiada que hace años me distinguía, misma que también perdí.
Ese pensar que soy diferente, me llevo al aeropuerto aquella tarde, para sorprenderla y tratar de borrar por excepción cada palabra estratégicamente dicha.
Pero, mi presencia allí distaba de buscar recuperar algo que yo mismo había matado una vez más, era una simple búsqueda de ensanchar  ese ego que me confirma diferente; táctica de vida tan bien planeada que es capaz de alimentarse hasta de los imprevistos.
Estuve allí, retirado de la puerta, como espía que vigila, como fiera que asecha, para poder observar su cara al salir, sus pasos, su ojos oscuros enfrentando la multitud, el reflejo de sus pulmones respirando su aire, el mensaje instintivo de su corazón en su sonrisa.
Las horas de retraso en el vuelo, solo hacían más gloriosa mi hazaña y mi ego se seguía hinchando.
Hasta el aviso de que el vuelo no llegaría, fue recibido con júbilo, después de más de 4 horas de pie frente a la salida internacional.
Una prima, que me odiaba, me había visto allí.
Ya tenía testigos y eso era impagable.
El plan inconsciente de mi ego tomaba forma, tomaba fuerza y la historieta ganaba capítulos de telenovela.
No podía faltar al otro día, tiempo de cosechar los frutos de la paciencia a mal servicio.
Cuando llegue, elegí el nuevo punto de vigilancia, pero algo me dijo “espera”.
Talvéz por un momento desatendí mi ego y mi intuición gano la partida, talvéz solo fue una nueva trampa.
La multitud esperaba como siempre se espera en los aeropuertos, como casi nunca me han esperado a mí.  Algunas caras se repetían de la noche anterior, éramos cómplices de una misma espera, ojala para ellos mucho más auténtica que la mía.
-          Espera -  me dijo la voz interior.
Los pasajeros comenzaron a salir y los saludos acalorados de los pacientes y los exhaustos retrasados, confirmaban que eran del vuelo esperado.
- Espera!!  - logre escuchar nuevamente.

La figura de Ale empezaba a cruzar la puerta de vidrio y para mi sorpresa, su cara cansada y su inusual palidez talvéz heredada detrás de la cortina de hierro, buscaba a alguien.

-          Espera!!
De pronto, como gacela que escapa del chita en la sabana, una sonrisa enorme rodeada por una pequeña barba, iluminaba un rostro enamorado, que corría con piernas largas entre la multitud con un ramo de flores en la mano.

Llegó a ella y la abrazo. Ella no fue muy efusiva pero se aferro a su cintura como quien espera que la salven y casi sin mirar a los lados, dejo que el arrastrara sus maletas alejándola de allí.

Ella no sabía si yo iría, pero talvéz adivinó a mi ego.

Yo, en esa lucha interna que tantas veces sostengo, me sentí orgulloso de esperar, de no interrumpir lo valioso, de no arruinar un momento real.
Mi ego, que siempre encuentra regocijo, sumo a la espera del día anterior, la “dignidad del mártir” y me acompaño feliz hasta mi casa de turno.
Yo dormí orgulloso, mi ego durmió feliz y mi ser apesadumbrado paso la noche en vela.


Hace un rato, poco rato, me encantó verla en sus fotos feliz, reluciente, humana y saber que aquel hombre que merecía recibirla aquella tarde hace tantos años,  es hoy su esposo.
Ojalá siempre tenga flores para ella.


Hoy a la mañana, me levanté con una sensación rara.
Al volver de la panadería me preguntaba ¿Qué te pasa Ismael?
Sentía como quien ha ganado algo, como quien conquista algo nuevo;  esa sensación tan conocida por mí, esa sensación que no deja de sorprenderme.


¿Qué te pasa Ismael?  Me pregunte durante todo un día energizado y creativo, un día sin grandes logros, un día sin más logros que los triviales y sencillos, triviales, sencillos e importantes.
Todavía, aquí sentado frente a el fuego de mi hogar, no tengo respuesta;  sería ideal despertar igual mañana y así seguir cada día.

Sería una señal de que talvéz, le estoy ganando esa batalla constante a mi ego.

junio 01, 2011

Montevideo – Una razón para creer

Hace años, muchos, muchos años escribía: “hoy me cubro bajo el brazo de los grandes, para poder mañana, cubrirlos a ellos y a los que vendrán”.

Caminaba mis días de “versos de extremo duro”;  adoraba a Baudelaire y Vallejo,  y como encontraba el amor de mi vida en cada esquina, la poesía fluía en mí, contra toda rima asonante o formatos preestablecidos.
Pensaba que si me refugiaba en la melodiosa poesía de siglos atrás, podría lograr mi propio estilo y ser mañana, un referente para nuevos enamoradisos, locos por gritar a los cuatro vientos el fluido exagerado de su corazón.

De la misma forma, en la medida que el mundo me fue revelando sus mañas, las palabras economía y política empezaron a tener indeseado sentido para mi e Ives Montand me demostraba en su versión de la muerte de Kennedy (“I como Icaro”) que algunos pocos crean las alucinaciones que el mundo transforma en realidad; fuí configurando mi temprana versión de enfrentar la vida,  versión que mucho mas tarde se alineó a un socialismo inaplicable.

Vive dentro de la alucinación y se exitoso en la matriz, como única receta para poder algún día, cuando la coyuntura lo permita, destruirla sin piedad.

Es sin duda una filosofía de vida a todas luces contradictoria, que con mucho valor humano, inaceptable sensibilidad y discreta responsabilidad social, he transformado en una práctica minuciosa, por lo menos digna,  que guía cada una de mis acciones y discursos.

Digna porque no toma el camino fácil de la traición y el doble estándar.
Traición intrínseca que la “utilización” encierra.
Te estudio, te entiendo, te exploto y pongo tus frutos en tu contra, pero jamás sigo tus designios, matriz temporal que nos controla.
Doble estándar fácilmente adoptado por tantos, inmersos del lado inmaduro de la humanidad, fácil de escapar para aquel que vive la esencia que empuja a la especie a trascender.

Y para allá voy, en alerta contínua, expectante a cada momento en que el paso pueda ser más grande hacia el buen fin, pero consciente y presente, derramando lo poco que cada momento permita dar, con la certeza de que, si no llegamos al apocalipsis elegido, habremos logrado lo que nos fue posible en el camino.

Así como muchos ven en mi la contradicción del capitalismo tecnológico - talvéz lo mas intangible del modelo actual - en oposición a una dialéctica espiritual y humana: así veo yo ambas caras y me cuesta distinguir, si otros jugadores están de mi lado, sembradores agazapados o son simplemente parte de esa elite, que construye el espejismo.

En ese camino me cruce días atrás con un cartel descolorido, oculto y casi imperceptible para los locales, en una de las principales avenidas de Rio de Janeiro.
Es parte de una nueva campaña de Coca Cola, ese inefable liquido negro que el mundo se empeña en consumir con vicio y que encima, han llevado a creer que es seña de felicidad!!!

Quien más que ellos, desde su liderazgo global, desde su posicionamiento perfecto en la matriz, podrían afectar el pensamiento de cada raza en la dirección correcta.

Hoy el slogan, al que invitan a fieles e infieles a unirse y participar es “Una Razón para Creer” y aquel cartel de la avenida en Rio versaba:

“Mientras la naturaleza aún sufre, 98% de las latas son recicladas en Brasil” Existen razones para creer, los buenos, son mayoría.



Cuando lo leí, talvéz como usted lo hace ahora, pensé: Que bien, que bien, que….bien. Por fin un pueblo latinoamericano, contra todo pronóstico y revirtiendo su realidad histórica, ha aprendido a reciclar, de tal forma que logra estos enormes indicadores estadísticos publicables.
En sus palabras, ¿no piensa lo mismo de ese cartel de coca cola en la avenida de Rio?
Si me dice que no, entonces seguro usted habrá pensado “eso es falso, deberían demandarlos”

Pues sabe que, yo creo que no es falso el mensaje, pero si es falsa la esencia y creo también, que eso es mucho peor.

Si después de recorrer las calles de Rio, tiene tiempo de buscar refugio en la cercana Copacabana, más pronto que rápido, se dará cuenta de la cruel realidad.
Un enorme mercado, orquestado y manipulado, talvéz por la misma marca que nos muestra “razones para creer”, esclaviza con esa dolorosa esclavitud de este siglo XXI, a miles de personas que viven de reciclar latas.


No es una fuente de trabajo.
Lejos está de ser una manera digna de ganarse la vida aunque no incluya el delito, porque tampoco lo excluye de la economía de esta gente.
Lejos aún más está de ser una solución, porque la explotación que genera pobreza y dependencia de vicios,  falta de aseo, aislamiento e incultura, es la peor de las explotaciones.

Y allí van, talvéz los más dignos de los hurgadores, porque revuelven los restos de un turista de clase alta y no la basura nauseabunda de una ciudad atestada, mientras come de sus restos.

Entonces uno, que podría ser uno más de los millones que pasan sin ver aquel cartel ni conocer la orquesta inmensa de millones,  que genera esa campaña global.
Entonces uno, que podría pensar que le hace un favor al alcanzarle la lata al hombre descalzo, de piel curtida y mugrienta, de ropa hedionda y maltrecha, de sudor gratis y de familia múltiple desconocida.
Entonces, entonces uno se pregunta, de qué lado están ellos y como, como diablos puede uno con su peso de hombre simple del sur, demostrar, de qué lado está uno.