septiembre 28, 2011

Desde el Aire - Despertar a la realidad

Hoy desperté soñando contigo.

De alguna forma un gran espectáculo se revelaba a mi alrededor y yo te buscaba.
Como siempre te buscaba, aunque debo aceptar que solo te encuentro cuando yo quiero y siempre que yo quiero.

Es tan difícil de aceptar ese "yo quiero".
Porque en realidad quiero siempre, pero de todas formas no siempre me tienes.
Es tan difícil de aceptar ese "pero". Se carga de culpa, de todo aquello que perdemos con la madurez y que indefectiblemente nos lleva a perder más y más...cada día, irrecuperable, cada día más.

El escenario que me rodeaba se alejo y todo se volvió un enorme teatro a mi alrededor;  lleno de palcos casi infinitos de butacas, todas del mismo color, todas llenas de cabezas iguales, todas mirando al espectáculo, ni una sola reaccionando a mi sentir de búsqueda que no lograba salir por mi boca.

Y por supuesto...me encontraste tú.

De entre uno de los pasillos empecé a sentir tus gritos felices.
Seguí tu llamado y te vi venir desde lejos.
Sentí que otros ojos te cuidaban desde tu partida y permanecí tranquilo.

La alegría de que me encontraras se confundía con el asombro de tu instinto, la huella que tu corazón mas joven sabe seguir mejor, sin cuestionamientos, para llegar a quien amas.

- ! Ismael, por acá Ismaell, me decías!

Y me sorprendía que me llamaras por mi  nombre.
Yo era el adulto lleno de limitaciones y tú,  quien me buscaba rebozante de virtudes.

Me sorprendía mientras te acercabas. Tu carrera tropezaba con la seguridad propia de los niños, que se doblan, se tuercen, dibujan arabezcos con cada parte de su cuerpo al avanzar, pero de todas formas avanzan, tal vez dejándose llevar por la felicidad más auténtica.

Leer esa felicidad en tu cuerpo que volvía a tus dos años, ensanchó mi sonrisa y me puso a correr. Quise derrapar en el piso para abrazar tu cuerpo pequeño y cosquilloso y ese solo deseo genuíno y vital,  transformó el frío piso de marrón madera en un prado verde,  regado de flores multicolores.

Y te encontré, como tu quisiste.

Mi pecho se pego al tuyo y mis brazos rodearon tu cintura al  tiempo que los tuyos se tomaban de mi cuello como antes y rodábamos uno sobre otro acompañando la brisa que mecia la hierva.

- !! hola papá!! , me dijiste y el mundo volvio a ser un paraíso.

Tu fuiste mi bebe otra vez, pero por un instante volví a cometer el error de ser grande, volvi a traicionarme.
Mientras girábamos por la hierba tuve miedo de dañarte y la colina se convirtió en un peligroso tobogán.

El segundo de alarma fue aquietado por los ojos que te vigilaban, que de alguna forma seguían en aquel teatro donde me encontraste y te busque, pero que como una voz en mi interior me decían ahora:
- solo disfruta.
Y desperté.
Un cuarto extraño en México me rodeaba.
Tu voz pequeña aún sonaba en mí y mis brazos se esforzaban por volver a abrazarte.

¿Porqué nunca se vuelve a un sueño asi?
 
Traté, una y otra vez.
!Cómo nos equivocamos de grandes en buscar!.
!Qué difícil se nos hace encontrar!

Finalmente, y por fortuna, quienes nos aman nos encuentran, de una forma tan fácil e instintiva, que no hacen otra cosa que confirmar, cuanto erramos al pensar, cuanto perdemos al huir, cuanto ganamos al sentir y aceptar.



EPÍLOGO: Pudo ser cualquiera de mis hijos, fué Michel, el que me encontró en sueños, el abandonó esa humanidad exuberante de sus 12 años actuales y llego con sus patas flacas y su espiritu juguetón de los 2 años, a buscarme, a encontrarme, a llenarme de paz y amor, aquel amanecer en México. Disfruto del misterio, de la universalidad de la palabra, esa que permite al leer, que cada uno tome un lugar e interprete según su mundo, su magia y su momento.
Era bueno esta vez aclarar, aunque podria haber sido cualquiera de los tres, para que la confusión se torne íntima y cada uno pueda sentirlo como yo lo viví, egoistamente, como yo lo viví.

septiembre 27, 2011

Ciudad de México - El Difícil Equilibrio

Hoy fue un día lleno de cosas por celebrar, sin embargo, la cama me recibe triste en el ocaso.

Será la primera de estas últimas cuatro noches de fiebre, que llenaron anoche mi desvelo de pesadillas vívidas.
Mi ojo ha dejado de punzar, la marca del clavo que me impacto va desapareciendo y el blanco ya se mezcla con ese círculo oscuro que todo quiere ver y mucho quiere decir, siempre.
Hoy he presentado mi primer manuscrito a una de las Editoriales más importantes del mundo y tal vez estos casuales días en México me permitan aun compartir una entrevista para respaldar mis letras.
He recordado con sinceridad y expresado con cariño, mi admiración a una de las mujeres más importantes de mi vida, después de 15 años de historia juntos, de admirable historia, donde como ella dijo, supimos guardar, valorar y trasmitir todo y solo lo bueno.
Hoy empecé el día compartiendo el jardín de Marguita aquí en DF, con Elie, con los ojos hinchados por el sueño y el pijama ansioso de dormir, en esos instantes que son irrepetibles porque son compartidos con un gran amigo.
Hoy un mail desde Francia me presento el primer retoño de "La Princesa Primavera", que con su "ale-mancito" ya tienen más y más razones para vivir felices allá en la ciudad luz;  inculcando en Raphael tanto amor enriquecido por el viento fresco de los Andes, el sabor de las arepas, el aroma del café, la rumba que se mezcla con la Opera, el romanticismo del Rin, la brisa fresca de los bosques de Baviera, la sed calmada por la cerveza que empuja el alma al cielo y acompaño brindis de anillos compartidos.
Hoy fue un día lleno de cosas por celebrar, sin embargo, la cama me recibe triste en el ocaso.
Hoy, alguien ha elegido extender su desdicha hacia mí.
Hoy la maldad ganó una pequeña batalla, anónima, cobarde, siempre injusta;  y clavo el puñal de sus propias frustraciones en el pecho de mucha gente, que ni siquiera imaginaba un golpe tan brutal.
Y como duele, y como lamento ahora mi incapacidad de enojarme.
Que bien me haría golpear las paredes hasta sangrar los puños, para ver si el dolor físico puede menguar en algo el alma que pesa.
Y como me pesa la grandeza de aceptar, y como me jode este difícil equilibrio, esta balanza maldita que cargada de flores reales, inclina el plato de la desdicha con acciones inmerecidas.
Hoy fue un día lleno de cosas por celebrar, sin embargo, la cama me recibe triste en el ocaso.
Mañana la batalla seguirá, todo se paga en esta corta vida.

septiembre 17, 2011

Villa Toscana - Los problemas de la acumulacion voluntaria

Un sonidito suave me despertó esta mañana...

Siempre he "dormido con un ojo abierto", esa incapacidad o capacidad de retirarse totalmente de lo real, de entregarse a los sueños más irreales, sin perder consciencia de la realidad (valgan todas las redundancias!!).

Esa capacidad que dormido te deja escuchar los cambios de respiración de tus hijos cuando aún son pequeños y necesitan toda nuestra energía para terminar de desprenderse del cordón umbilical que les dió vida.

Esa que despierto, te permite proyectarte infinitamente en fantasías tan oníricas como posibles.

Hoy fue un ruidito inexistente, un sonido sordo, de esos que no se escuchan con el oído, sino que se perciben, tan fuertes, que resultan más efectivos que un grito desgarrador.

Mire al costado de la cama, nada se veía caído, al menos nada nuevo. Los pequeños almohadones azules que adornan durante el día y se pierden en la primera batalla, me miraban sin pedir rescate, pero nada nuevo aparecía reclamando su lugar.

Recién después de la reflexión, noté que la lluvia goteaba otra vez sobre el techo de NewPort, como la última vez que estuve aquí.
Un regalo especial este fin de semana, que ayer me entregó sol en cantidades, el color de empuje naciente en cada flor del jardín y una noche en que la luna y las estrellas dejaron el cielo para sentarse conmigo a beber el siempre buen vino, escuchar el crujir de la madera que se entrega al fuego y olfatear las mieles caseras de un buen asado sin apuro.

Un baño suave y caliente logró despojarme de todos los olores que la noche había dejado en mi y que sin culpa había llevado a la cama. Ya casi podía sentir el olor del café oscuro de Anna, allá del otro lado del jardín, un poco arriba subiendo escaleras, intentando mantenerse intacto para su único huésped.

Hoy llegaran más, como todos los fines de semana.
Hoy me iré, como casi siempre.

Algún día volveré a estar listo para intercambiar charlas y cuentos de abuelo con desconocidos, unidos en la esencia de gustar vivir lugares como esta Villa Toscana de vez en cuando.
Gustar de retirarse a la realidad, de abandonar la fantasía tantas veces Dantesca del mundo que se vive cada día y del que la mayoría solo puede huir los sábados al mediodía.
Disfruto mi poder, disfruto de poder elegirlo  un martes, o un jueves o un lunes.

Esquivando charquitos por el costado de la piscina, sin prisa de evitar las gotas que siempre pensé no me mojan, volví a escuchar el sonido de mi despertar.

Mis  pies pisaban firme sobre el balastro y seguían mas allá bajando la escalera, guiados por el olfato enceguecido del café matinal.
Y en el andar, sentía como que me iba desmembrando...como que una "cola de novia" se arrastraba tras de mí, cada vez más pesada, cargando el agua de entre las reposeras y las lavandas.


Al pasar por el buda, la sensación se hizo más fuerte.

Es que el sonido sordo que me perseguía, emulaba los ojos de los pájaros que nos observan y no podemos ver.
Una sensación como la que me trasmite tu mirada mientras yo haciendome el distraído, trato de demostrarte que soy el hombre de  tu vida.
Esa sensación, ese sonido inexistente,  que explota como un grito en mi nuca y me deja encontrar al mirarte,  el brillo de tus ojos encapotados y una mueca de sonrisa peculiar en tus labios. La mueca final de un pensamiento maravilloso.

Lo mire a los ojos, pero el buda de piedra no me estaba mirando, entonces habiendo frenado mis pasos y con las gotas presentes en mi hombro, eche un vistazo hacia atrás.

En la escalera, a pocos metros, algunas bolitas pequeñas, redonditas, inexistentes, se disolvían suavemente en el oscuro de los ladrillos.
Mas cerca, como dibujando una doble sombra de mi cuerpo bajo un sol inexistente, se desparramaban  y se iban diluyendo.

Asombrado llegue a mis talones para verlos brotar, tan redonditos, tan silenciosos, tan rojos y brillantes, tan vivos y excitantes...para desaparecer después del primer golpetear en el piso, después del primer rodar entre las plantas a la vera del camino.

El primer instinto fue echarme a correr, pero las sombras no te abandonan, allí están atadas a ti... y al andar, solo lograba contagiar otros rincones del camino, tan corto pero tan interminable esta mañana entre la habitación y el café.

Tras el pavor de la sorpresa inicial y viendo como seguían fluyendo  -  ahora en más cantidad, no solo por debajo de mis jeans, sino ya de las mangas de mi abrigo empapado y hasta recorriendo mis hombros desde el cuello en su búsqueda frenética - senti que debía sonreir.

Nunca me había pasado y la sorpresa me llenaba de un misterioso placer.
Como todas las cosas que desconocemos, se autoexplican al pasar y mientras los miraba repiquetear y desaparecer detrás de las Horténsias, meneaba la cabeza sonriente pensando,

 - claro, es lógico, ya no los puedo contener.

Mi universo se enfoco en contemplarlos.
La lluvia y el olor del café se esfumaron en uno de esos instantes eternos y eran solo ellos, abandonándome, fluyendo ahora hasta de mis orejas y mi boca siempre sonriente.
Eran parte de mi, parte importante de mi, pero no dejaban ningún vacío al marcharse.

Era como la sensación de ese primer día de escuela en que sueltas la mano de tu bebe para que entre al mundo de las sillas pequeñas y los otros niños disfrazados en delantales.
Es como cuando acudes a la boda de aquella mujer a la que la deseaste lo mejor  y  nada evitara que llegue a abrazarte en silencio y con sus ojos te deje entender que acepta que allí, a la mitad del camino, termino su destino y que tú debes seguir.

Entonces llene mis pulmones, el aroma del café volvió a invitarme, tranque los labios sin morder y comunique un alerta de cierre inmediato a cada poro,  para ya no dejarlos escapar.

Gire la cabeza,  ya ninguno quedaba en el camino andado y el buda parecía guiñarme el ojo desde su pedestal.

Subí la escalera como hinchado y los rendí a nuestro desayuno, allí frente a la ventana medieval, entre los cuadros viejos y los palos de golf, saboreándolos en las tostadas, la mermelada de frutilla y los pancitos dulces.

He acumulado voluntariamente, tantos, todos mis besos para ti, que hoy, no he podido contenerlos,  y en tu búsqueda, muchos se han suicidado amorosamente en el jardín de la Toscana y no lo he podido ni querido evitar.
 
 
 

septiembre 09, 2011

Sri Lanka

De chico era bueno en Geografía y esa es de las cosas que afortunadamente no se pierden con el tiempo. Tantas cosas se pierden!

Recuerdo que unas de mis entretenciones favoritas era dibujar mapas.
Dibujar, no calcar.
Me entusiasmaba la idea de pensar que mi ojo estaba amarrado rígidamente de alguna forma a mi mano derecha y eso permitía que mirando un planisferio cualquiera, obtenía automaticamente el poder de diseñar el mundo según yo.

Un mundo que luego, cuando lastimosamente nos llega la consciencia, era cuestionado por cuantas penínsulas había inundado, cuantas reflotado y cuanta gente despojado y revivido en cada línea.

Mi hermana era experta en dibujar muñecas, con sus más refinados y pomposos vestidos.
Mismas que después la sorprendieron con marca de Sara Kay y que sin ambición, de niña, también supo duplicar.

Lo mío eran los mapas.
Ignoro cuantos hice copiando y cuantos otros, muchos otros, sin más delante que una hoja blanca y un lápiz de grafo inmortal, de los que desafiaban los sacapuntas.

Parece que desde esos años tempranos, buscaba una guía, en aquella oscuridad que me enseño de lo opuesto, tan opuesto como desconocido.
De aprender lo que no hay que hacer y de ahí, sacar los hechos, generar conductas, parir personalidad,  sin saber si lo que se hacía era lo bueno.

Siempre me llamo la atención Sri Lanka, porque era de esas que nadie se sabe.
Esas que te hacen diferente, como tantas cosas.

Explicaba que la desconocida nación antes se llamaba Ceylán y para tratar de derrotar la mirada despistada y preguntona de mis congéneres generacionales, me ataba al salvavidas del té:

- de donde vienen los mejores tés!! o nunca leíste en la cajita de lata que tu abuelita mantiene intacta para guardar agujas, dedales  e hilos que dice "Te de Ceylan"!! (aunque yo no tenia Abuelita)

Y ahí reaccionaban, y por el solo hecho de que el cuento de la conquista relatado por cada maestro o profesor , destinaba esas infusiones y las especias exóiticas al perseguido Oriente de los navegantes, imaginaban que estaba por allá, por donde el Pacífico mece playas y vidas.

- abajo, en la punta de India, la "lagrima de la India" le llaman, allí esta. Es una Isla bañada por el Indico , eso es Sri Lanka.

Hoy, por primera vez, alguien de Sri Lanka entro a mi Blog. 
Seguramente fue un click furtivo, un entrar y salir al desconocer hasta el idioma.
Tantas veces pienso eso cuando me visitan de Barheim, o Butan, o Indonesia, o Polonia, o cualquiera de los tantos países donde se que no hay amigos,  en que esta aventura del escribir me llevan, a mí, viajero acérrimo.
Mas por un momento me sentí decepcionado, porque no pude obviar pensar,  que ese ser humano de Sri Lanka, se enfrentó a mi cuento más triste.

Y me costó justificarme el derecho a provocar pena.
Y me costó aceptar que talvéz, si entendió mi idioma y si leyó el "verso más triste de aquella noche", talvéz no se atrevió a navegar y fondear mas allá.
Cuantas veces la gente nos mide por esa primera impresión y no nos da, y no se da, una oportunidad.
Cuanto nos cuesta aceptar que somos una amalgama multicolor, donde no siempre nos toca ver o vivir los mejores brillos.
Como me gustaría correr hasta Sri Lanka y tomar de los hombros a mi lector en retirada e invitarlo a reír con otros cuentos salidos de la misma pluma, vividos por el mismo cuerpo, empapados de la misma alma, cultivados por el mismo amor.
Como me gustaría que sonriendo, me diera otra oportunidad y compartiera conmigo su vida.

septiembre 06, 2011

Desde el Baúl - Rescatando un Instante - Segundo

PROLOGO: "Puedo escribir los versos más tristes esta noche..."PN. Creo y espero en cierta forma, que nunca lograre escribir versos o cuentos mas tristes que los de aquella epoca.
Aquella metafora exagerada de los primeros tiempos, que hacen que descifrar el contenido mas alla de las letras se vuelva un ejercicio casi imposible.
Rescato de aquellos dias la esperanza intrinseca embebida en la tragedia, el final feliz dificil de disfrutar despues del sacudón.

Todos los cuentos de aquella epoca explotan un momento minimo, ese en que la sensacion, la emocion o el pensamiento, se abren y llenan de pasado y futuro en base al presente que quema.
Comparto con ustedes esta "pista"que yo mismo he aprendido para, saliendome del escritor y el momento de la escritura, entender porque escribi asi: la clave esta en revisar cual es el momento presente real del cuento y desde alli, abrir un abanico, un embudo por donde sale o entra, todo el resto.
Un resto casi onirico, desprendido de lo real, solo un marco para explicar,  tal cual como cuando le ponemos imagenes y acciones a un sueño que en realidad, solo son reflejo del sentir inconsciente que provoca el propio sueño.

Aquel día lejano, creo que si escribi mi cuento mas triste, si no esta el dia para eso, aqui deben cerrar el explorador y dejarlo para otro día.



Montevideo - 198X (cerca de mis 19 años)

Tiritaban las erupciones en su piel, mientras la fiebre cremaba sus días.

Blanca, muy pálida su frente
Blanca, más blanca que la mano pequeña que aterrorizada intentaba secar su funesto sudor.
- Irás hijo mío? irás? Balbuceaba.
- Búscala!!,  busca a aquella que todo tu tierno interior y tu dura carne te ha dado,... corre pequeño!
Manos grandes  y pequeñas se estrechan con toda la fuerza de la vida y todo el dolor de la muerte.
Corre el pequeño dejando atrás lo que fue un colchón, ahora sin cama y un alma muerta respirando.
Las calles se enredan y se tupen de gente que lo miran pasar, alocado, como quien busca un imposible, ...y las manos se apretaban aún más!
Los senderos en los alrededores, donde jugaba día a día, se confunden perdiendo sus direcciones. Los árboles en los bosques lejanos abrieron sus ramas para que pasaran sus gritos hirientes,  y la nieve en las montañas, se fundía a cada paso del agitado pequeño, ...mientras las manos ardían, como sus pies, como la frente de su padre, como su corazón.
Muchas calles y senderos, mucha nieve y  muchos bosques lo vieron pasar hasta llegar a Ella.
Grabado estaba su nombre.
La puerta de mármol rosado, como la cara del pequeño,  y en su frente, muchas flores, secas, la rodeaban.
Sus golpes no fueron atendidos, ni sus lagrimas, ni los gritos que no grito porque no pudieron salir de su garganta abarrotada.
Rompió en llanto el pequeño, incontrolable.
Las flores se volvieron ortigas y el mármol, muerta realidad, ...mientras la sangre comenzaba a fluir de las manos inyectadas por las uñas, manchando el colchón raído.
La puerta y la ventana de la pieza se abrieron de un golpe y una brisa fría removió sus cabellos, congelando sus ojos mojados que miraban al cielo.
Un cuerpo yacía inerte junto a las rodillas del pequeño, abandonaba su blasfemia en agonía y aprisionaba ahora sus manos.
Fuera  las calles lo vieron pasar, viendo baldosas y jardines marchitos.
La ciudad lo ve alejarse hasta sumergirse en el verde de los arboles que lo acunaron.
Solo un murmullo logro abrir sus ojos.
Un murmullo extraño...
- Irás hijo mío? irás?
Por sus pupilas se trago la naturaleza, se consumieron los bosques, la nieve y las calles en un mismo instante.
Ni siquiera una lagrima encontró su tiempo;  y su garganta abarrotada aún,  no pudo gritar.
Hoy del viejo colchón no queda nada, las puertas y la ventana ya no se baten y el cielo me encuentra, extraño, en esta pieza entre los restos de lo que fuera un techo.
Afuera los tres nombres están limpios sobre el mármol, la piedra a palidecido, pero las flores son eternamente frescas aquí.
- Sonríe pequeño, ya tienes un hogar.

septiembre 05, 2011

Montevideo - Al final del día

Un día me invitaron a hacer una propaganda para televisión.

Por esos días, vaya a saber que roce de fama mediática se acercaba a mi, que  muchas cosas curiosas acontecieron: dirigí desfiles de moda, anuncié la llegada de grandes libros al mercado en lugares pomposos e importantes y hasta casi me transformo en el maestro de ceremonias del mayor hotel de la zona.

Pero yo no dejaba de ser el hombre de siempre, en el pueblo de siempre, haciendo casi las mismas cosas de siempre: un poco de radio sin ganancias de puro hobbie, mi trabajo ya consolidado en tecnología con una chispa de orientación a la Arquitectura y ser padre de Anthony y Nicole y empezar a descubrir a Tania.

La publicidad,  como todo en el pueblo,  era de poco presupuesto (yo por supuesto no cobre nada)  y buscaba impulsar la aparición de una segunda opción de emergencia médica, en un mercado que tenía muy grabado a donde llamar si algo pasaba.

Así que en un par de piezas de 20 segundos, fui Médico por primera vez en mi vida.

La propaganda salió no más de dos semanas en el canal local.
La gente, por varios años, me paraba en la calle para felicitarme por haberme recibido!!

- que grande Ismael, que bueno que te hayas recibido de Doctor!
- NO, yo nunca estudie medicina!
- Pero, mmmmm, si yo te vi en...
- Si bueno, es una propaganda, solo actuaba...
- Aaaaahhh que bueno, sos actor entonces, trabajas en alguna obra ahora?
- mmmmmmno, No, no soy actor tampoco....
Pero no eran extraños, esos no te paran, como mucho te dicen:
- buenos días doctor!!
Cuando yo en realidad llegaba al Sanatorio a que revisaran una nueva gripe de Nicole o un golpe en la pierna de Anthy.
Eran conocidos, de siempre, de la vida, de haber vivido más de 20 años en un pueblo donde todos nos conocemos.

20 segundos de televisión habían generado en el imaginario colectivo algo que se contraponía totalmente con más de 20 años de realidad.

Eso pasa siempre cuando uno se expone a través de medios públicos: la televisión, la radio, un escenario, un periódico o ...un blog.
Cada uno lee e interpreta a su manera, como pasa con una canción, con una película, con todo lo que nos llega.
Cada cual no solo lo interpreta como quiere y puede, sino que lo hace diferente cada vez que lo lee, según su estado de ánimo, las circunstancias de vida que está pasando o si el día esta lluvioso o soleado!!
ESO ES LO MARAVILLOSO!!
Eso es lo que todos quienes buscamos expresarnos perseguimos.
Esa batalla contínua, ese riesgo intrínseco, que cada pieza escrita, cantada o actuada enfrenta en cada momento, sobre todo, en el primer momento.
Podrá luego ser leída nuevamente o no, y será o no interpretada de la misma forma, carecemos de todo control sobre eso.
Mañana, será un texto pasado, se hundirá suave o vertiginosamente en el olvido, como pasa hasta con grandísimas obras de arte.
Lo emocionante está en esa primera lectura y a cuanta gente eres capaz de atrapar por 20 segundos o más con lo que expresas.
Es lo que busca un cantante al salir al público en un estadio , lo que busca un actor con su nueva película, lo que inspira cada pincelada de un pintor, lo persigue un escritor en cada letra, cada párrafo, cada página de su nuevo libro.
Siendo siempre fieles primero, a sí mismos, porque es lo único que los diferencia.
Acuario, antes de ayer, seguramente le gusto a todos los hombres que lo leyeron, yo no dudaría se identificó con toda  Acuariana y aunque era un riesgo asumido con el resto de las chicas de los restantes once signos zodiacales, tengo constancia que a más de una le pareció simpático el texto y acertada mi exaltación de la mujer y su esencia,  que no varía tanto entre signo y signo.
Seguro hubo a quienes antes de ayer, Acuario no les gusto.
Como pasa con todas las entradas.
Porque siempre habrá más de quien lee,  que de quien escribe en un texto y eso, a veces jugara a favor, otras veces en contra del escritor.
Ese identificarse con el otro, es lo que hace exitosa o un fracaso cualquier pieza creativa sea buena o mala.
Ese identificarse con el otro, que a veces puede resultar del llenar un vacío largamente sufrido o manosear una llaga que no ha acabo de curarse.
Pero al final del día, lo importante mas allá de la pieza;  de la música, de la obra de teatro, del comercial o de la entrada de blog, que instántaneamente son historia y allí se consumen, lo único importante es tu gente.
La gente que hace tu vida y que la comparte, los que hablan contigo y ven tus ojos, los que te conocen y te aceptan, los que amas y reciben tu amor, por lo que hay en tu ser.
Esos a los que ni por un instante se les ocurrió pensar que eras Medico o Actor.

septiembre 04, 2011

Desde al Baúl - El rescate de un instante - Primero

PROLOGO: Es como una ley nunca escrita, los días de sol radiante nos animan a soñar, a proyectar  futuro;   pero los de lluvia, los grises, los de tormenta, animan recuerdos, dan vida a lo ya dicho y vivido.
Solo el tiempo y la madurez nos enseñan que finalmente, todos, merecen ser vividos y disfrutados instante a instante, sin importar lo que allí afuera o allá afuera,  pase.


Pero hoy volveré a los preceptos adolescentes y aprovechando que este Domingo me tiene inusualmente metido en la cama alternando los truenos, las ráfagas de viento y las lluvias repentinas que Santa Rosa nos envía para prevenir su llegada;  este Domingo que por supuesto ya puse  a Silvio a cantar sus letras más tristes para mí;  este Domingo que he llenado esta cama grande de papeles, recortes, fotos y cartas;  comenzaré a compartir con ustedes cuentos viejos, entradas de blog  suprimidas en algún momento de emoción profunda, canciones que revuelven y porque no, alguna página no pública de ese diario íntimo inexistente.


Montevideo, Mayo del 198X (antes de mis 20 años)


Escurría sus paños el cielo de otoño, en una de esas primeras tardes cuando Mayo comienza a azotar la ciudad.
No solo la tarde era gris, allí, detrás del vidrio, muy pegado a su fría transparencia, como si imitara las legras de Discépolo, Jonantan,  dejaba ver el gris dentro de sí y parecía que la humedad del día  habitaría sus mejillas por algún tiempo más.
Talvéz era solo una de esas tardes en las que todo Jonhatan se acerca a descargar su melancolía en un frio cristal.
Cuantas veces necesitamos ver llorar a otros, para reconocer aquellos motivos o recuerdos que nos hacen, nos hicieron o nos harán llorar.
Mas aún si eso nos rodea, como hoy el cielo lo hacía, como lo hacia la naturaleza, porque todo había entristecido a su alrededor.
Una cara de alegría menguada se apoyaba en dos puños cerrados, tan frente a sí, que no necesitaba  abrir sus ojos para verla.
Era muy fácil perderse en sus ojos mientras la observaba.
Era el pasaje a tiempos y lugares pocas veces recordados.
Una travesía tan larga como el cruce molecular del cristal, tan frío aquella tarde.
Pero cuando un pestañar rompía el absorto infinito, se dejaba ver el cuerpo de ella, muy cerca del frio cristal, talvéz dentro, talvéz solo otra imagen reflejada, buscando el profundo secreto de sus ojos.
Fuera, las gotas trazaban sus hendiduras en los charcos, muchos charcos que esta larga lluvia había formado. Como cuando esas gotas amargas de nuestra propia tormenta, remueven aquellas ya empozadas en el alma, incisivas sobre esa úlcera que nos llaga el corazón.
Lentamente el agua se fue escurriendo por las orillas de la calle y en el centro de ellas, allí donde quedan esas gotas que nunca se van, brotó ese haz de luces multicolores, que cuando pequeño nos maravilla al terminar una tormenta y cuando grande se vuelve cada vez menos recurrente.

Con el primer rayo de sol en el cristal, el eterno lazo tendido entre los ojos de él y de ella, comenzó a consumirse.
Parpadearon como cuando se despierta de una hipnosis, donde las cosas anteriores se olvidaron, el corazón late fuerte y parece que una calma inmensa deja caer su peso sobre el alma.
Un intenso y repentino despertar, provoco el giro de ambos rostros, que contagiados de la primer señal de tibieza, dejaron recortar en sus labios una sonrisa.
Ella estaba allí, junto a él.
Discépolo se había marchado, con esa actitud de "viejo canchero" que adivina la situación.
Por un instante difícil de medir,  la lluvia había removido su interior, internándolos en un viaje, de esos que tantos tienen.
Ahora el sol ya se deja ver casi en su mejor perfil, los colores brotan de las gotas tardías como nunca, el cristal se entibia lentamente y ya no interfiere sus miradas.

septiembre 03, 2011

Desde el Escritorio de Jack - ACUARIO

PRÓLOGO: ''Para muestra basta un botón" dice el dicho, para poder contarles esto, elijo 3 excelentes exponentes de su estirpe, que espero al leer, si leen, no se ofendan y compartan mi sonrisa en el recuerdo. Abriguémonos en el escritorio de aquel Jack en destierro, para subir el tono de la charla, honrando lo mejor de la creación, y entre ellas, la más exacta pieza del puzzle de mi alma.

La primera vez que nos sentamos a una mesa con "A", la charla por algún motivo nos llevo en los minutos iniciales a la fecha de su cumpleaños.
Que mi negocio creciera en su país, estaba prácticamente en sus manos, pero sus ojos miraban sin el símbolo de dólar y yo siempre he sido más "hombre" que "...de negocios".

- 10 de Febrero, me dijo.
- mmmm, Acuario.
- Si, contesto con su sonrisa inmensa y ojos preguntones...Porque sonríes?
- Porque tendremos excelente sexo!!!
La mueca de sorpresa, no logro desfigurarse en ofendida y esa misma noche desarmamos la cama de un hotel cercano. Nunca vendí un dólar en su país.
Acuario ha sido por siempre, la prueba de la mujer ideal para mí.
El balance perfecto, la amalgama exacta, el complemento irrompible y eterno, que como siempre, esmeradamente he sabido desaprovechar.
Por algún motivo me empeño en enredarme entre la bipolaridad de Géminis, mi debilidad por el agua de Piscis y porque no, la mística del centauro encerrado en alguna Sagitariana.
Mujer exitosa, mujer líder, mujer esforzada y madura, mujer sufrida y  bien aprendida, integra, leal, compañera, dama y hembra alfa.
Mujer bella, de curvas prodigiosas, mujer fogosa que no esconde ni muestra, mujer plena y creativa, mujer que llena ojos, oídos y manos, mujer que se llena, mujer que quiere, mujer que aguanta, mujer que explota.
Mujer de Acuario, para un Aries.
Ordenadas y detallistas, "E", siempre ha sido mi icono de Mujer de Acuario.
Fue la que creó y confirmó la regla.
Ella y su liderazgo, ella y su femineidad explosiva, ella y su gata interna que todos quieren sentir ronronear pero que solo ronronea para quien ella elige.
Ella y sus ropitas en bolsa individual de nylon, algodón o seda, toda su ropa.
Ella y su fuerza, ella y sus ganas, ella y aquella mesa de la cocina que nos llevaremos a la tumba entre el olor de los camarones salteados,  el sabor del un buen Luigi Bosca y los oídos llenos.
Detallistas y Ordenadas, como "P" y sus vestiditos fresca que dejan notar sus pechos exactos y su cola prominente, típica de la raza acuariana,  al afinarse en su cintura dibujada.
Me sorprendí parado segundos extra frente a su heladera, la primera vez que fuera por el champagne que luego descubriría descorchaba toda su timidéz, mirando los delicados mantelitos blancos con arabescos perforados que cubrían cada uno de los estantes.
Nunca había visto una heladera así, nunca había reconocido tan intenso prodigio a un fiel Chandón, nunca había gustado tanto la diosa Ivete Sangalo, que desde ese dia dejo de ser mi llamado al recuerdo de un lejano carnaval de Bahía, para transformarse en una sonrisa recurrente de la más sana desverguenza vivida cuerpo a cuerpo en un pequeño living.
La típica mujer que si eres yo te morirías por girar a ver y si no lo eres, mirarías con descaro.
La típica mujer que despierta esa mezcla de deseo carnal exagerado y unas ganas atroces de desposarla para toda la vida.
La típica con la que crees serás el más cornudo del pueblo, sin saber que encierran una esencia de fidelidad y entrega , casi única.
La típica mujer que siendo fuera de casa un huracán, una dueña independiente y ejecutiva de su espacio y su profesionalismo, una protagonista intocable de su escenario;  necesita como toda mujer, pero mucho más, llegar a los brazos de un hombre, de su hombre, de ese hombre, a descansar como una gatita faldera que no teme entregarse indefensa e inofensiva, luego de habernos chupado hasta el tuétano de nuestra carne.
Mujeres de Acuario, si tuviera una copa aquí en mi cama elegida vacía brindaría por vosotras y si mi garganta no estuviera enrojecida y mi frente no hirviera como los pensamientos que hacen brotar en mi,  talvéz con fortuna estaría disfrutando de sus mieles y luchando contra esta naturaleza que las adora, pero no ha sabido entregarles su lugar en mi.