junio 26, 2012

Baltimore - Los ojos del amor

Yo no sé si se engaña o de verdad lo cree.
Yo no sé si me engaño.

Su mirada se vuelve felina, salvaje, amenazante.
Parece convencida de que podrá luchar de igual a igual y hasta vencer.
Me desafía y yo pienso: "¡ya verás!";   mientras mis manos esmeran su buen oficio y el resto de mi cuerpo acaricia con pericia la delicia de su piel.
Por un momento me engaño, me creo ganador y luego recuerdo las enseñanzas adolescentes que me develaron que ella siempre sale victoriosa, manipuladora, sabedora de que me gusta el desafío y que la lucha será mucho más entretenida si me motiva.

Pero me mira otra vez y la miro.
Y me dice con sus ojos achaparrados que es inocente, que no sabe lo que yo sé que sabe y que su mirada de gata de hace unos instantes,  es solo un instinto primitivo e incontrolable...y vuelve a mezclar el suspiro y el rugido, tan cerca de mi oído que me humedece con su humedad.
Entonces empieza el sufrir de verdad.
El sufrir añorado, deseado, buscado y disfrutado.
A veces lentamente, de a ratos con violencia
Sufrimiento que aprendimos a admirar aquellos que aprendimos a aguantar. A no dejarnos llevar por la urgencia del macho, a disfrutar con todos los sentidos el rato de posesión que creemos compensa la entrega infinita.

Mi entrega a ella.

Y los ojos se cierran, y la nariz se ciñe y los dientes solo se separan para dejar escapar el latido tibio del alma que exhala el placer por cada poro.
Y las manos aprietan y arrugan las sábanas, atrapando y devolviendo al cuerpo el sinuoso viaje de la energía que va y viene;  que contornea la cintura y endereza el cuello...que vuelve y parece presionar la punta de  los dedos del pie.

Y allí, sus parpados caen.
Todo está dentro, no hay nada que buscar fuera.
El cuerpo explota, la energía encuentra salida y un cosquillear impertinente se apodera de su cuerpo.

El grito se vuelve suspiro, su respirar se aquieta, el corazón baja hasta el vientre y sus manos abiertas la llenan de universo.
Y entonces llegan, si llegan, llegan los ojos del amor.
La síntesis inocente de todas las preguntas del mundo.
La dulzura comprimida en el brillo de dos pupilas que me atraviesan, o mejor aún, se adueñan de mi cuerpo y me hacen inmenso, eterno y feliz.

Bastará que aquellos bien enseñados, como yo,  correspondan las caricias para que el hechizo se prolongue. Para que los ojos cambien, si, porque ese portal no puede ser eterno, porque no hemos aprendido tanto.
Que cambien sí,  para que el éxtasis se vuelva sueño, sueño de ojos abiertos, sueño sin tiempo.
Sueño de conocerme desde siempre, sueño de futuro inevitable, busqueda femenina y voraz que la lleva a imaginar que siempre podrá sentirse así y a tratar de extrapolar esos minutos al resto de su vida.

Y me mira.
Y se entusiasma con la idea de que hemos compartido muchas vidas,  cuando aún no ha dejado de latir su vientre y ya ha planeado muchas más.
Y se conforma con dejar ir casi todas las preguntas.
Y se cree que es real, que siempre estaré allí, que volverá a rugir para provocarme, que volverá a apretar y volveré a aguantar, que volverá a desvanecerse sin control y sin remedio, que  volverá a creer que es real.

Tal vez, porque lo és


junio 02, 2012

Desde el Aire - Las marcas del tiempo


Un día, hace tanto y tan poco tiempo, alguien que vivía entonces conmigo y por más de dos años, lanzó un comentario inesperado en una mesa de amigos:
- ¡ A Ismael el teñido le queda muy natural !
Al tratar de dar respuesta a las caras asombradas de todos los presente, agrego:
- ¿es increíble no? - Al tiempo que levantaba ambas manos apuntando a mi rostro que se mantenía en la mas inmóvil sorpresa.
Aquello estuvo lejos de asombrarme, me desilusionó e hizo que me planteara un número interminable de dudas, de dudas sobre mi y sobre cómo me muestro a los demás, a los extraños, a los cercanos y a los que yo creo ofrecer mi vida de par en par.
Por el medio feo y triste, el directo;  debí aclarar aquella tarde que jamás me había teñido el cabello y trate de guardarme para mí todo cuanto paso por mi mente, resumiéndolo en una sonrisa.
Inevitablemente me recordó la billetera que me regalara para navidad,  alguien que compartió cinco años de mi vida, con la cual terminé separándome tres días más tarde.
Yo jamás he usado billetera, pero obviamente ese no fue el motivo del final.
Los años te van dejando marcas,  más allá de que en las fotos y los ojos desconsolados de aquellos que sienten más la crueldad del tiempo, uno se siga viéndose igual qué siempre.
Ayer, en uno de los tantos ascensores que uno toma en la vida, espacios pequeños, íntimos y peligrosamente  espejados que nos llevan de un piso a otro verticalmente, mi instante de revisión se sorprendió con tres, tal vez cuatro nuevas canas en la patilla.
Bellas, pero ausentes hasta hace una semana.
Más de cuarenta años envejeciendo, aprendiendo, viviendo inexorablemente;  pero las marcas sin importar el tiempo que tomen en fraguarse, se muestran en un instante.
Instante en el que, dependiendo que tan en paz estés con tu propia consciencia, sonreirás y aceptarás como siempre en el camino del orgullo,  o sufrirás profundamente y te sumergirás aun mas en el barro que se tiñe con colores de terapia, de vacío o de drogas que engañan las neuronas incapaces de sentir.
Baje del ascensor con la imagen de Richard Gere y su pelo blanco.
Recordé que por años he dicho que cuando lleguen,  serán bendición;   y sea cual sea la cantidad o el lugar que invadan, las marcas del tiempo, todas ellas, serán aceptadas con la grandeza que nos llena de experiencia y lucidas con la elegancia que nos da el orgullo de haberlas sobrevivido.


mayo 14, 2012

Punta del Este - Un Buen Hombre!

El amigo Ismael Serrano, que no sabe que es mi amigo ni que lleva mi nombre  pero no dudo que algún día lo sabrá y lo valorará, dice por ahí en la introducción de su canción "Instrucciones para salvar el odio eternamente":
"Pero aun así decimos que es un tío que te cagas, o un buen hombre, que también jode lo suyo,  porque no se sabe lo que estás diciendo...¿un buen hombre? ¿Rintintin verdad?
No digais nunca de mi que soy un buen hombre por favor.
Decid que soy un troncaso, enrollado, un pringi de la vida, vale...un buen hombre, no
"
Es fácil suponer que a muchos, a diferencia de estos dos Ismael, les encantará escuchar de sí mismos:  ¡eres un buen hombre!.
Suena como un reconocimiento, como la exaltación de un conjunto de valores o virtudes que cierran una figura compacta, capaz de ser identificada con la magnitud de un par de palabras concretas: "buen" y "hombre".
Si bien en estos tiempos, los conceptos básicos escasean de valor, llegar a escuchar esas dos palabras juntas, parece una suma sólida de adjetivos que definen a un individuo bien plantado.
Un individuo consistente, comprometido.
Un hombre que "hace el bien sin mirar a quien", con una capa de humildad y un porte que lo mantiene firme ante todo mal que arrecie.
Suena como una figura impenetrable por los ingredientes nocivos del entorno;  suena como un ser inexpugnable que ha probado con los años, su elección por la bondad.
Suena como..., suena como una esfera, ¡sí como una esfera!;  una superficie contínua e infinita que no acepta distancias divergentes de un núcleo masculino dedicado al bien.
Si, como una esfera.
Estas últimas semanas, a diferencia de los últimos cuarenta y un años de mi vida, he escuchado y leído hablar de mí, como "un buen hombre".
Es gracioso.
Consciente de lo que la semántica significa y la fonética transmite; me he sentido raro al oírlo.
Igual que Ismael Serrano, porque que te definan como "un buen hombre",  también jode lo suyo...
A mí me ha recordado a mi época adolescente, cuando todos aceptámos cualquier apodo o definición, menos aquel "¡es tan bueno!" , que generalmente se le adosaba al más gordito y feo de la clase.
Me ha recordado la primera vez que ya he olvidado,  en que algún joven - no niño ni adolescente, joven -  me dijo: "Señor".
Me suena a golpecito en la espalda con un dejo de lástima;   y me quedo esperando un: "...ya pasara, algún día recibirás lo que mereces", que después se coronara con un nuevo "porque eres un buen hombre".
Pero debo aceptarlo, con orgullo y desencanto, parece que soy un buen hombre nomás.
Porque si trato de definirme en alguno de los antojadizos escaños que promueve mi tocayo en su canción, pues, no encajo tampoco.
¿Un troncaso?, pues no, pesao muchas veces, irónico otras, pero de troncaso nada.
¿Enrollado?, pues tampoco. Seguramente alguno o alguna por allí dirá "si varón, eres un rollo con patas", pero a mí me gusta pensar que la hago simple, que veo bien y que no se la pongo de figuritas a los demás. Conmigo mismo será otra cosa, pero los adjetivos vienen de fuera por lo que fuera se experimenta, así que no puedo cambiar al buen hombre por un enrollado.
 ¿un pringi de la vida?, pues habría que buscar que significa. Pero habiendo pasado por la Península Ibérica varias veces,  suena a muchas cosas que el Isma no ha sabido disfrutar lo suficiente o por suficiente tiempo como para ganarse el título.
Así que allá voy, como un buen hombre, cabalgando la mitad de mi vida.
Viendo como los hijos, los buenos amigos y mis ex mujeres se acercan cada vez más tras el viaje en busca de la aventura llamado vida, al confirmarse mi naturaleza de pura cepa.
Así que allá voy, como un buen hombre, cabalgando la mitad de mi vida.
Viendo como quienes aún necesitan más decepciones, prefieren arriesgarse un rato más, antes de elegir el puñado de personas con el que morirán cerca algún día.
Así que allá voy, y no puedo culpar ni agradecer, ni a unos ni a otros.
Porque al final, será que uno vive la primera media vida para elegir de qué lado quiere estar y cabalga la segunda mitad tratando de encontrar la adrenalina o la paz que resignó del otro.



mayo 11, 2012

Desde el Aire - "fue por cigarillos y nunca volvió"


Viví mi niñez escuchando y creyendo mientras crecía y perdía mi inocencia, decenas de expresiones e historias de pueblo que por repetición, se tornaban en verdad o leyenda.

"vayan a descular hormigas"
Nos decía mi madre cuando no nos quería dando vueltas en los espacios mínimos de la cocina.
Y fueron muchas las veces que en la inconsciente crueldad de niño, transformé hormigas negras en arañitas nerviosas, sentado en nuestro patio de tierra.

"si no les gusta, vayan a comer a la fonda"
Se repetía cada vez que con hambre pero sin poder ocultar el desgano, encarábamos un día más,  un plato repetidísimo de algún invento culinario hecho con "tajada de aire y rebañada de viento".
Pase treinta y cinco años para encontrar mi primera "fonda" del otro lado de los Andes, fonda que de niño busqué tantas veces en las calles del lejano San Carlos,  a ver si tenía algún resto para yo comer.

"Andá hasta la esquina a ver si llueve"
Clásica expresión busca tontos que insulta inconscientemente y que provocó muchas veces enojo en quienes la dijeran, porque seguramente mis ojos pequeños no ocultaban la ofensa, y mis nunca tan tontas piernas,  no los complacían salíendo siquiera a la puerta.

Inocentes y no tan inocentes costumbres que hicieron parte del zambullirse a la vida de algunas generaciones, ni mejores ni peores, simplemente diferentes.

"fue por cigarrillos y nunca volvió".
¡Tantas veces en las charlas de mayores se repetía esa expresión y fluía libremente a los oídos de los más pequeños!.

Era una gracia que explicaba el abandono mas indigno, el más insultante, el repentino, falto de justificación consciente, dañino, cobarde.
La daga profunda del desamor y la pobreza de espíritu que empujada por el desinterés egoísta, arranca del pecho el corazón de quien queda con las preguntas,  respirando inútilmente a falta  del  motor de su sangre.

Y siempre después de la expresión, venía la carcajada.

La incapacidad y el desencanto devenido en broma,  para poder masticarse, tal vez para dejar de masticarse ya que nunca se podrá tragar.
Enmascarar la resignación, el no haber tenido la charla que aunque no conforme explica y es replicable, el haber cambiado la opción de odio por un dar vuelta la página porque ni el odio le llegara allá lejos, donde fue a buscar su vicio, cualquiera sea.

De niño ocupaba mucho de aquel tiempo desculando hormigas, pensando como alguien podía desaparecer así. Que tan pobre o desdichado podría ser para seguir el camino que lo aleja con lo puesto; y que tan miserable serian sus ratos a solas, cuando mirar atrás fuera inevitable o el implacable destino pusiera el pasado en su camino.

Si habré vigilado a mi padre cuando iba al almacén del "chancho colorado" por tabaco.
Si hasta culpable me sentía,  cuando allá por mis cinco o seis años, repartiendo en mi primer bicicleta tabaco Cerrito de contrabando, visitábamos al cliente del almacén en la "Casa del Barco" en Avenida Rodo, peligrosa, amenazantemente ubicada en una esquina.

¿Será por eso que nunca fumé?

Tal vez por eso siempre escondía cajillas de Fiesta primero y Kent Menta 3 después, en mis diferentes casas, para evitar que toda falta, provocara una búsqueda indeseable.
Tal vez por eso hoy, a sabiendas de que mal le hace pero aceptando su opción, sigo comprando Nevada por cantidad para el amigo Nando en cada aeropuerto, a fin de que no se le ocurra salir a la esquina alguna noche y nunca más regresar a su hermosa realidad.

Con el tiempo hemos involucionado, y las equinas tomaron otros nombres y los cigarrillos mil significados.
Y con el tiempo también, más allá del inconsciente, he aprendido que no puedo comprarle los "cigarrillos" a todo el mundo y que no puedo evitar por más que haga,  que algo falte;  y que cualquier día,  en una esquina cualquiera, alguien respire hondo y hasta tal vez sonría, siguiendo el camino que se aleja de mi.

Así, como tú lo hiciste.

mayo 04, 2012

Desde el Baúl - Ni estrella, ni fugaz.


Hoy ha sido un día de compañía, de tu compañía.

Al llegar a casa alguien limpiaba mis ventanas y lavaba mi ropa. Me recibió con el asombro de lo inesperado y las disculpas dulces de las cosas hechas contra toda regla en el momento más inoportuno y con total desinterés.
Por fuera sonreí y agradecí, por dentro volví a recordar que en tus mejores tiempos, hacías el mismo trabajo que hace ella.
Como no sonreír y agradecer.

Cuando anunciaron tu película preferida en el cable, con restricción para menores de 14 años, Michel me miro como pidiendo autorización. Lo justifique contándole como aquella abuela que no llego a conocer,  adoraba ese film, ese actor y otras tantas cosas "modernas" que tan poco parecían tener que ver con ella.

Con tu recuerdo, menos presente de lo que desearía, saludé al mundo virtual que vivimos hoy y que nunca conociste;  y antes de dormir, salí a esta noche especialmente cálida, para ver si el mar me descubría la luna llena que estoy esperando desde hace tanto.

Un poema viejo me lleno los labios y cuando tarareaba en la musicalidad de aquellos años jóvenes mis letras sufridas y enamoradas, una estrella cruzo la mitad del cielo que me abriga.
Una estrella  demasiado cercana para ser estrella, y demasiado constante para ser fugaz.
Por cosas menores he escrito.

Tu, Mamá, y aquel sentir antiguo y apasionado que se movía efervescente en mis venas cuando todavía respirabas mi aire, me llevaron a prender de nuevo la computadora y compartir mi alegría por lo que soy, poco o mucho...por lo que hiciste de mi.



1989 - rescatado de mi memoria ya que no está en mis manos hoy, pero lo llevo siempre dentro

Hoy la noche me ata al recuerdo
de ese oscuro abismo en tus ojos,
que en mi vida, tenaz torbellino
desatara al estar tu y yo, solos.

Cuanto brillo enjoyaba esa noche,
tu mirada inocente e inquieta,
logrando atrapar en gestos salvajes,
toda la ternura que un ángel ostenta.

Ni sirio en su brillo, reinando en el cielo,
ni la luna clara, tornándose esbelta;
humillan el fuego encendido en tus ojos,
cántaros de ternura, sin fin y sin betas.

Pensar que una noche, mojé tus pupilas
¡Oh! pecado inmenso que mi mente aqueja.
Porque enciende dios, luces que a mis ojos
se avivan, se rinden, se apagan y alejan.

1977 - Rescatado del patio de tierra negra que servia de escape a aquella casa del Barrio de las Ranas donde aprendimos a pensar.




abril 24, 2012

Punta del Este - Los hombres que no amaban a las mujeres

En noviembre de 2004, mientas yo volvía de aquella experiencia de vida en Acapulco y de mi segunda visita a los Grandes Lagos, allá en Suecia, un desconocido se despedía de este mundo decadente que bien había aprendido a sobrevivir y describir anónimamente.

Mientras Michel cumplía sus bellos y bronceados 5 años,  en la fría Suecia, Stieg Larsson, abandonaba sus días de periodista y su último manuscrito en manos de un editor, al influjo de un corazón que ya no tenía mas por escribir.
De esos manuscritos brotó una trilogía que llamaron Millenium y tres títulos tan peculiares, como el duro lenguaje en el que fueron escritos y el inusual escenario donde se encuadraron: "Los hombres que no amaban a las mujeres", "la chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" y "La reina en el palacio de las corrientes de aire".

Los tres se han convertido en best-seller y por mucho tiempo, veremos "remakes" continuas en todos los formatos de cine que se expanden por el planeta.

Anoche, tarde en la noche, y tarde por el tiempo que tiene la película en público, me deje llevar por la versión hollywoodense del primer libro, que por aquí se conoce como "La chica del dragón tatuado".

No soy crítico autorizado para ninguna expresión cultural. Lo que sigue, viene desde mi posición humana y como reflexión resultante de la exposición a una pantalla, a la que no suelo asomarme muy a menudo.

El film y por ende el libro, o si lo quieren de otra forma, mejor al revés, el libro (que siempre se califica mejor que la película) y el film, son un entretejido armonioso de las peores pobrezas humanas.

Me interesó, no lo niego o jamás lo hubiera mirado.
Acepto que lo prefiero por la calidad de producto a muchas otras expresiones similares y que a muchos puede haberle gustado.
Pero el mensaje, capricho mío porque seguramente solo debería resultarme entretenimiento (circo), es sino enfermizo, al menos desagradable.

Salvo la violencia o abuso a menores que se insinúa pero se muestra poco;  el genocidio que no se expone pero sirve de cuadro a todo el escenario y la hambruna que aparentemente el estimado Stieg no encontró forma de hacer coexistir con la familia más influyente de un país nórdico;   todos los defectos humanos están expuestos a su máxima potencia.

Corrupción, impotencia, injusticia, violación de libertad, impunidad, abandono, adicción, locura, promiscuidad declarada, abuso de poder, explotación sexual denigrante, tortura a humanos y animales, cinismo congénito, violencia generacional y morbosa,  persecusión, premeditación con alevosía y placer en búsqueda de la muerte lenta, clasismo, racismo,  desagradecimiento, y al final, expectación intrigante e indeterminada que abusa del lector-espectador.

Seguro me olvido de muchos pasajes,  y seguro esto es solo una explosión de los principios fundamentales que debe contener un libro o un firm para ser exitoso, los tristemente celebres: Sexo, Violencia y Dinero.

Aplaudo a Larsson y a los tantos realizadores que se llenaran de dinero y porque no de premios por las interpretaciones, en apología clara a todo cuando deberíamos rechazar.

Lo que me preocupa son los lectores, como siempre.
Lo que me preocupa  es ese grupo grande que elije y sus elecciones.
Lo que me preocupa es que encontremos interesantes estos textos al punto de que lleguen a ser traducidos en tantas lenguas y a vender tantos ejemplares.
Lo que me preocupa, es como tanta gente se siente identificada con toda esa mierda que la raza destila aún en aquellos países tan admirados (y mucho más a la vuelta de su casa o tal vez dentro). 

Textos que nos alejan continuamente de lo que podemos ser y nos acercan cada vez más a que esto se repita a nuestro alrededor con celebrada impunidad.

"Todo tiene que ver con todo", decía Pancho Ibañez.




abril 23, 2012

Punta del Este - Una Cita con Guardaespaldas

Por misteriosas razones, despierto en la gente que me rodea, sentires tan dispares como disparatados.

Algunas personas me asignan la fama de Ron Jeremy con sus miles de films porno, aunque lejísimo estoy de sus records y del tamaño de su herramienta. Otros parecen creer que el mismísimo Ramses II me ha heredado su abrumador harem de 90000 mujeres.

Al mismo tiempo, esas mismas personas u otras contemporáneas,  parecen apiadarse de mi soledad y en actos de sincerísima camaradería han buscado incansablemente  presentarme "a alguien", que seguramente ostenta la misma dualidad en su percepción externa.

Algo así paso hace  muchos, muchos años atrás, allá por las tierras del tequila.

Alguien que podía arrodillar a los cincuenta millones de machos mexicanos a sus pies, estaba triste y recientemente separada en la ciudad y yo, pues yo solo estaba de paso en uno de aquellos últimos viajes frecuentes a la capital Azteca

- Cenemos esta noche - me dijo una amiga -  y te presento a..., pongámosle "Paquita", en alusión y honor a la memorable "Paquita la del Barrio" y su "Rata de dos patas"

Yo que nunca fui cholulo, ni Ron, ni Ramses.  Poco conocía de "paquita", pero con ese poco era más que suficiente;   y una cena empapada en margaritas gigantes, mariachis de buena cepa y "Huachinango en la Noche del Fandango" en mi restaurante preferido del DF, resultaba imperdible.

Ser extranjero, semi argentino y totalmente desconocido,  jugó enormemente a mi favor aquella noche, tal vez, la noche en que fuí mas envidiado en toda mi vida.
Noche que resultó por demás incómoda, porque no podíamos hablar más de unos segundos sin  atender una foto, un autógrafo o una felicitación.
¡¿Pero que importaba aquello?!  Paquita era hermosa de observar por fuera y mostraba un interior que enamoraba.

A la salida me toco taxi, una vez que ella se subió a su 4x4 negra y blindada, dirigida por un "guarura" de aspecto serio.
Por la ventanilla aún baja, dejo salir la opinión tal vez rumiada durante toda la noche sobre mi femenina bufanda celeste de diez dólares,  adquirida de apuro en mi reciente vuelta de Las Vegas. Con una sonrisa cerramos el trato de encontrarnos la noche siguiente en la inauguración de un antro "super fashion" en el comienzo del Paseo de las Palmas.

Eran épocas de pobreza disimulada.
Épocas trabajadas con la clase de siempre y vividas con las monedas que restaban de pagar el pasaje mensual para ver a mis hijos del otro lado del mundo.

Un amigo me prestó su Volskwagen Gol,  combiné una camisa blanca que en ese entonces podía usar bien pegada a mí torso y un jeans negro con zapatos al tono que siempre pasan desapercibidos.
Como diría más tarde la Cecilia Bolocco: "...belleza es 100% actitud";  y allá salí, a exponerme a las cámaras.

Tirados sobre un sofá y sin oportunidad alguna de acercarme a "mi cita" entre cámaras y reporteros, un resto interesante de babosos y babosas que nunca faltan en el ambiente, se mostraban interesados en el "recién llegado" y "posible candidato de Paquita".

Hoy en parte lamento haberme mantenido tan sobrio toda la noche.
Pero encontrarme con sus ojos y sus gestos de disculpa entre nota y nota, entre flash y pose;  y haberle robado un par de encuentros de camino al baño, premiaron mi nitidez mental y mi esperma urgente.

El hermano del mismísimo "Sol de México" (Luis Miguel), nos cantó una canción al grupito que compartía nuestro "living", antes de caer desmayado en el mas asqueroso coma etílico;  situación que según el resto de las "resplandecientes estrellas" que me acompañaban, se repetía diariamente.

La noche se hizo corta por fortuna y salimos del "antro", un par de horas después.
Previa discusión con su guardaespaldas, partimos en el modelo más barato de la firma alemana hacia la Colonia del Valle, que para entonces albergaba el hogar de ambos.
El de su madre y el de mi gran amigo.

Ni en mis épocas de adolescencia me había sentido tan vigilado.
Pero nada me quita haber vivido esa sensación de huir con "la chica de la película" y sentir la adrenalina de la persecución  (aun cuando sus guaruras no me harían daño...bueno, eso pensaba yo al menos).

Quedó como anécdota para los nietos.
Llegamos a planear un tiempo en Punta y hasta una semana en el Nordeste Brasilero, pero su vida y mi vida no tenían ningún punto en común.

Hoy, no pensaba escribir nada.
Pero la medianoche me agarro despierto como casi todas las noches, y el bendito facebook, el de ella mas impersonal que ninguno,  me aviso que hoy es el cumpleaños de Paquita.

Seguro ella no recuerda ni un segundo de lo que conté, seguro yo no recuerdo ni un segundo de lo que otros le contaran a sus nietos.



 

abril 17, 2012

Desde el Aire - La empatia generacional y el "no se"


Hace muchos años, cuando la leche se envasaba en botellas de vidrio y se trasladaba en canastos de metal ruidosamente estibados en carros de chapa tirados por decrépitos caballos, nació el dicho: "como caballo de lechero".
La reiterada rutina del reparto diario boceado puerta a puerta  de la mayoría de los bienes de consumo, en este caso la leche;   hacían que el siempre noble e inteligente animal, inmutable a los ruidos y agresiones externas detrás de sus tapaojos de cuero, manejara perfectamente las rutas y los tiempos.
Al punto que el hábito hacía experto al corcel, el lechero apenas prestaba atención al devenir de las calles y los clientes, ensimismado en su propia rutina del trato social y el intercambio maloliente.

Así "como caballo de lechero", enfilaba mi auto aquella mañana al aeropuerto.
Conocedor exacto de la ruta y de los tiempos.

- Cuando se fueron..., yo no tenía idea de lo que estaba pasando -  me dijo Michel, empezando una conversación de la más pura nada.
Respondí con un gesto de asombro e interrogación.
- yo estaba sentado en la escalera, los pisos eran blancos, me acuerdo, dijo siguiendo la charla. Ellos bajaron y salimos, yo no entendía nada - reiteró.
Reconocí que recordaba el día en que sus hermanos habían partido a España, seis años atrás.
Nunca habíamos hablado del tema y por un momento me pregunte "¿como no entendía nada?".

Mi mente paso de recuerdo a matemática y me llevo al Michel de 6 años de entonces.
¡¡Claro que no entendía nada!!
Como no lo había notado en ese momento, como aún hoy, me preguntaba a mi mismo como era posible que no entendiera que sus hermanos se iban del País, del Continente.
Soy consciente de que siempre me ha costado ponerme en los zapatos del otro, sobretodo, en la edad del otro, especialmente en la edad de mis hijos.
Defecto excusado por los zapatos fuera de tiempo que supe cambiar velozmente de niño.
Excusado, pero defecto al fin.
Llegábamos a Carrasco a buscarlos.
Llegaban de España después de mucho tiempo, mucho tiempo para él al menos.

Poco más de un año atrás, Anthony nos había visitado en Uruguay, pero Nicole, llevaba más de dos años sin pisar nuestra tierra y sin abrazar a su hermano menor que ahora la duplicaba en tamaño.
Intenté ante el ataque de consciencia que su comentario había despertado en mí, imaginar cómo se sentiría, imaginar lo que para el significaría este reencuentro.
Traté de dejar de lado mi experiente y deshidratada alma,  que no logra aprender a vivir con abierta emoción, los hechos felices que coronan a los dolorosos.
Alma incapaz de disfrutar la reconciliación.
Alma incapaz de disfrutar la vuelta.
Alma incapaz de disfrutar el arrepentimiento que engrandece.
Siempre ensimismado en que no es necesaria la reconciliación, la vuelta o el arrepentimiento; si no hay pelea, ida o pecado.
Consciente de que esos procesos son humanos, negádome que sea necesario y aceptable.

Y lo abracé cuanto pude hasta que llegaron, y traté de entenderlo en su "saludo desabrido" repleto de lágrimas apresadas del lado del ojo que no las deja salir.

Otra véz, muchos días después y aprovechando mi atención al tráfico, sacaba una charla profunda, completamente empapada en sus años, completamente llena de mí y de nuestra vida, otra vez de la nada.
- ¿Tú crees que ella es la mujer para toda tu vida? - me preguntó
- ¿Perdón? - le dije;  seguro de lo que había escuchado pero ansioso por que lo repitiera.
- Eso, ¿si tú crees que estarás con ella hasta la muerte, o estarás solo?
En el segundo en que me pregunté de donde salía aquella pregunta, me guardé un sin número de respuestas:
- Moriré solo.
- Ella no solo parece que no será la mujer del resto de mi vida sino que hace un tiempo que no se de ella.
- Soy feliz en soledad.
- En realidad no todos necesitamos las mismas cosas, yo no necesito estar con alguien para no estar solo. Soy feliz solo y aunque me encanta y entiendo que la felicidad completa solo existe compartida, seguramente estaré solo los últimos tiempos de mi vida.
Todas se frenaron en mi boca por fortuna y me conforme con un:
- no se mi amor.

Un "no sé" que debería ser real, pero que yo siento falso, porque se lo que provoco y hacia donde empujo, más allá de lo que quiero.

Un "no sé" que me dio tiempo para recordar que los últimos días,  compartimos recuerdos sobre el futuro;  sobre la casa en la laguna donde él podrá llegar con sus hijos y encontrarse con sus hermanos y sobrinos.
Esa casa bañada por la laguna que nos mantendrá a flote, cuando ya no quede agua que comprar.
Un "no sé" que me dejo recordar que él,  sigue viendo nuestra foto juntos, abrazados y felices, brillantemente encuadrada en mi dormitorio.
Nuestro dormitorio extremadamente femenino que solo habita un hombre.
Un "no sé", que no me permitió preguntar ¿porqué preguntas? y así se vuelve real.
Un "no sé" real, un "no sé" qué pasa al interior de la gente que amo. Un "no sé" que estoy haciendo, un "no sé" si lo hago bien o mal;  un "no se" ignorante, un "no se"  inaceptable con el que debo aprender a vivir.


abril 13, 2012

Punta del Este - Rincon del Vago

Los vagos y los trabajadores han existido siempre.
Yo suelo equivocarme en la medida de las cosas, las actitudes, la forma de mirar y vivir la realidad, empezando por mis hijos y siguiendo por el grueso de la sociedad.
Estoy atado, sino empecinadamente adherido a "mi regla" y mi regla no es buena para medir a nada ni a nadie.

Todos coincidiremos de todas formas,  que la revolución consumista de los últimos 20 años;  ha transformado la forma en que los chicos "valoran" (por decirlo de alguna manera) las cosas. Tal vez aunque nos cueste aceptarlo, de una forma más alineada con lo que en realidad las cosas "valen", pero muy lejana a lo que las cosas "cuestan".
Porque sin tener idea de quién era Taylor, crecimos atados a los costos y el concepto de valor era directamente proporcional a nuestro propio nivel de "panza llena".

La experiencia de la "nueva realidad", no es exclusiva de como se tratan los "bienes", sino que esta intensamente asociada a todas las conductas.
La enseñanza también paso del costo al valor y en una economía tan variante como la actual, junto a los países que cíclicamente tienen "crisis mortales" cada 10 años, la enseñanza se devalúa continuamente.
Se inventan día a día nuevas formas de maleducar a nuestros hijos, cada vez más innovadoras;  ante una sociedad que lucha sin tener mucha idea de como, por despertarse.
Se cambian las reglas para dejarnos "fuera de juego" a los que ya aprendimos que hay cosas que no hay que aprender.
Se "facilita" la vagancia, para que la "teoría del menor esfuerzo" rinda exponencialmente y cada vez tengamos más humanos fáciles de manejar, de dominar, de manipular y de transformar por ende, en infelices.


Cuando iba al Liceo - y acepto que me tachen de viejo recalcitrante (a mis 41) - había que anotarse en la biblioteca para conseguir un libro de texto destrozado.
Acepto que yo no era de los que me anotaba, porque nunca fui de los que buscaba, pero supe vivir las frustraciones de mi hermana Samanta y asombrarme con sus "resúmenes", que del lado limpio de las listas de votación (porque no había plata para tantos cuadernos), pasaron a ser material de estudio de la propia biblioteca.


Días atrás Michel inventó un planisferio a "mano alzada" (que bastante bien le quedo a pesar de que muchos países y naciones perecieron al influjo de su lápiz), solo por no "calcar" uno desde un libro.

- ¡¡Para que calcar, si se pueden bajar miles de internet y mandar directo a la impresora!!

Esto es realidad de hace muchos años,  y renegar de lo que en buena parte todos hemos creado y alguna vez bendecido, sería un acto de auténtico cinismo.

Hoy volvíamos del Colegio con Michel y Nicole, y el diálogo surgió con la naturalidad de siempre.
- El profesor de informática mandó un trabajo sobre "La fundamentación  de la vida" - me dijo    Michel.
- ¡Raro título en especial para informática! ¿y de que se trata eso?
- Tiene algo que ver con los átomos y moléculas.
- ¿átomos y moléculas, y que tiene que ver con informática? - pregunte, soñando por un instante con una "más elevada visión" de la enseñanza.
- ¡yo que sé! pero se trata de eso.
- ¿así lo explicaron en la clase?
- ¡No! solo nos dieron el título, pero me fije en "rincón del vago" y había un estudio exactamente con el mismo nombre y se trataba de eso....
- ¿Donde? - pregunte sin saber lo que había escuchado.
- ¡En "rincón del vago" Papá! -  anotó vehementemente Nicole, que desde el asiento del acompañante se desentendía de mi cara de asombro.
- ¿y qué es eso?

Al unísono, ambos empezaron a contarme pormenores del portal de "ayuda" a todos nuestros chicos que no tienen ganas ni siquiera de navegar la wikipedia en búsqueda de algo que imprimir y en el mejor de los casos, leer completo.

- ¡Es un sitio español! todo está ahí;  ellos saben lo que los maestros te piden y lo publican ¡y además está en nuestro idioma! Nada complicado como la wikipedia con palabras difíciles que uno no tiene ni idea que significan (y que jamás buscaran en el diccionario que nos obligan a comprar en múltiples idiomas cada año para destrozar en el ir y venir de las mochilas a clase)

¡¡¡rincóndelvago.com!!!

...y yo a veces, espero que entiendan mi mensaje de "Equinoccio de Primavera", pobre iluso.

!! Amo las sorpresas que me prepara la vida, aquellas a las que no tengo plan para reaccionar y que no puedo más que vivir....!!,  lo que sigue, no aplica esta vez.


marzo 20, 2012

Punta del Este - Tiempos de Equinoccio


Solo da la casualidad que por estos días, el Equinoccio se hace parte importante de mi vida.
Da la casualidad que este día igual de largo que la noche que me espera, me vió poco en la terraza;  y la noche me seguirá viviendo en lucha por el sueño, por un sueño, por mi sueño.
Hoy me siento más del Norte que del Sur.
Yo que soy orgulloso hijo de este hemisferio.
Tal vez porque quiero identificarme con el largo día de seis meses que se inicia en polo al que apuntan todas las brújulas y no con la noche oscura  que se cierne sobre el casco Antártico.

Una lucha entre lo que se quiere y lo que se vive, después de un largo día de esperas y ansiedades y  con una larga noche por delante para seguir exagerando la herramienta que excava problemas para enterrarnos.
Hoy el sol cruzó el Ecuador celeste en el punto de Aries -mi punto, el pasaje cosmico de lo negativo a lo positivo -, a pesar de que estamos en la era de Piscis - tu era, solo justificada por la imperfección celebrada del eje terrestre.
Resulta hasta gracioso aceptar paralelismos entre mi hartazgo a los valores de estos tiempos y tu desaprensión desinteresada, exenta de cualquier punto.
La tierra vive tiempos de equinoccio y mientras unos se aprestan a tirar sus taparrabos, otros, se resignan a desempolvar sus pesadas ropas.
Siempre tratando de disfrutarlo.
Algunos humanos tenemos esa virtud de encontrarle lo bueno a todo, aún cuando sea funesto;  ¡y lo gritamos a los cuatro vientos porque cuando así lo logramos, nos sentimos y nos reconocen elevados!
Pero qué bueno sería siempre encontrarle lo bueno a lo bueno y dejar de lado lo malo.
Utopía sin la cual no sabemos vivir.
Utopía refrendada por la imperfección que todo lo justifica.
Utopía que nos deja seguir creyendo que hasta ahí no  podemos llegar y al final del día, nos consuela en nuestros fracasos. Pequeños o enormes, fracasos.
Pero qué bueno sería siempre encontrarle lo bueno a lo bueno y dejar de lado lo malo.
Son tiempos de equinoccio en la tierra y un poquito  más allá, también.
Son tiempos en los que si dejáramos nuestro egocentrismo y miráramos con ojos imparciales, podríamos aceptar sin creer en dioses ni en aliens, que otros planetas y otras estrellas, también viven sus primaveras.
De pura casualidad, soy Aries y hoy, es punto de inicio, de despegue, de reorientar objetivos y atravesar como siempre, barreras.
De pura casualidad, eres Piscis, y hoy la astrología dice que sería interesante que aprendas a valorar cosas a las que apenas dabas importancia y soltar otras que parecían relevantes.
De casualidad, mañana tu y yo, decidiremos si este equinoccio nos une o nos separa.
Mañana, por primera vez sin volar, podré decidir si sigo al largo día del Norte o me encierro en la oscura noche del Sur, hasta un próximo Equinoccio.


marzo 18, 2012

Punta del Este - La magia de la web


Estos últimos meses menos prolíficos en el blog, abarrotados de distracciones y exagerado trabajo, había perdido el habito de revisar cuanta gente me leía y desde donde.
Con sorpresa, una IP de Corea del Sur, sigue leyéndome, aun cuando no escribí,  y siempre será buena oportunidad para agradecerle, por desconocido tal vez, por inesperado seguro.
Pero hoy en esa modorra dominguera, de quien invierte tiempo para distraer la mente que solo recuerda problemas (porque es lo único que sabe resolver) y mientras espero las confirmaciones de los portales que ojalá, pronto, tengan mi primer libro para regalarles;  he ahondado un poco más en las “estadísticas” de mi blog, seudo mensaje, lectura distractora, ojala al menos entretenida.
Resulta que esta buena herramienta de google (cuando no!), el Blogger, sitio que elegí hace más de año y medio atrás para hacer catarsis sin pagar consulta, también registra los sitios desde donde la gente me encuentra y yendo un poco más profundo, las búsquedas que ustedes, quienes me leen, hacen para encontrarme.
Obviamente muchas son obvias, ahora que he dejado de enviar mails, la mayoría ven mi publicación en Facebook y después de pensar “bueno, por fin escribió algo”, vienen, se acercan un poquito a mi (con todo lo que lo necesito) y comparten este pequeño mundo virtual (pero más real que la cresta!!! – para parafrasear chileno, que tanto tiempo hace no visito).
Pero hay búsquedas más curiosas.
Recordar el título completo de mi blog por ejemplo, que cambio a mitad de carrera y agregarle mi nombre al final “ya no se me todos los cuentos Ismael”, es algo tan personal, que me llega aún mas que aquellos que ya me tienen gravado en su navegador,  o entran intermitentemente como quien escucha un tema de youtube o revisa una presentación de esas que si no repites en cadena, mueres a los diez segundos.
Pero más, mucho más sorprendente fue que alguien, pobre desdichado o desdichada, se bancara una sola palabra, tal vez una oración o en una de estas porque no (el buen gusto está claro), hasta leerse una entrada completa, cuando en su google puso “prostitutas rusas en Santiago de chile”.
¿Fabuloso verdad?

“Prostitutas rusas en Santiago de chile” busco! Un cliente delicado además, cualquiera buscaría putas!!

Seguro no fuiste tú, pero si fuiste, déjamelo saber.
Seria milagroso para mí que vuelvas a leerme!!
Debo aceptar que por mi corta experiencia y por referencia externa, Santiago es un excelente mercado de putas. Pero además he visto en las películas, que las mujeres del buen oficio que provienen de Rusia, tienen un bagage de peculiaridades que las transforman de “jineteras” en excelentes esposas.
Que si! Que ya sé, que seguro muchos están diciendo “quien te dijo que una mujer que se dedica a ese trabajo no es una excelente ama de casa”!!
Nadie me lo ha dicho y yo lo discutiría hasta el final.
Porque si algo respeto son las elecciones de los demás, y estoy seguro, que tanto quien brinda el servicio, como quien lo paga, es muy digno de ejercerlo en la mayoría de los casos.
Y muchísimo más allá de ello, no tengo ni culo ni pinta, ni plata ni tiempo, ni suficiente libertad mental y espiritual (sobretodo), para disfrutar de los placeres que se comercializan, que a veces hasta envidio sin remediar ante tanto servicio que se paga enmascaradamente para el mismo fin.
Así que amigo, o amiga, que buscaba referencia del Santiago profundo e internacional y se encontró con esta catarsis aburrida que solo incluye una entrada indexable a su búsqueda (falta de todo morbo por demás), agradezco su llegada a la magia de la web, a las capacidades cada vez más asombrosas de google y a su desdicha momentánea que espero sea bien recompensada del otro lado de la cordillera, pronto.

marzo 16, 2012

Punta del Este - Geisha

    - Nunca imaginé que ustedes terminarían! Es tan difícil de creer!
-    - Yo fuí una Geisha cada día! El se lo pierde…
Un aire tibio calentaba por fuera lo que el ritmo  contagioso pero todavía controlado del merengue, se encargaría de calentar por dentro.
Yo asistía casi involuntariamente a la charla de dos bonitas mujeres, que en un grupo  de cinco, habían elegido aquella Isla y aquel hotel para empapar en buen ritmo, mejor Ron y porque no alguna Mamajuana, el dolor del abandono.
De hombre y de padre, que me enteraría luego,   y que además encierra historia para otras entradas, siempre discretas. Esta próxima, algún día, regada en tragos con agravio de hija dolida.
La frase quedo resonando en mi mente desde entonces, no solo porque era dicha de aquella forma y con aquella vehemencia, sino porque quien la dijo, tenía todo para cumplir los propósitos superiores de la leyenda oriental.
Por años ya, increíble!
Me quede pensando, soñando porque no, fantaseando porque si, con eso de tener una Geisha en casa, cada día y no perdérmelo.
Supe repetir ideas y sonrisas en silencio cuando algún libro me traía el recuerdo al presente y supe recostarme para sentir el aroma del Caribe y con ojos cerrados volver a aquella charla cercana, a una que otra salsa y merengue disfrutado con pasión y a las tantas, tantas buenas experiencias que florecieron de aquella semilla sembrada por la casualidad.
Una Geisha.
El tinte de esclava que la fantasía encierra,  se esfumaba inmediatamente ante el sueño de la lujuria vivida en la calma y en la furia, por placer propio, de ella, antes que de su amo.
Su amo dueño de nada, receptor afortunado, espectador de primera y última fila, esclavo al fin de los aromas, los deslices y porque no, los desmanes de quien con arte sabe dominar a su dominador.
Por años ya, increíble!
Recordé  aquella expresión y la sumí en la más lejana de las ficciones.
Esas cosas que ocurren o solo pudieron ocurrir allá, en el lejanísimo oriente o más allá, en el lugar al que aún no llegamos y donde creo siempre pudimos estar.
-          Yo fui una Geisha cada día!
Y se renueva el aroma del manjar servido con arte, mordido con saña y compartido con picardía.
Y se humedece la lengua controlada por el cerebro descontrolado.
Y se desborda el caldero que cocina nuestras pasiones más honestas, las innatas, las congénitas, las esenciales, las auténticas.
Todos mis sueños y fantasías, avivadas hace años ya, increíble! tornaron en realidad el otro día. Cuando después de cinco horas de retraso,  mientras el reloj dejaba atrás las dos de la mañana, entre a casa y estabas tú.
Se resumieron en tu portaligas blanco, en tus tacos rojos brillantes y tu pelo negro perfectamente peinado.
En la cena servida y el ambiente perfecto.
En el vino frizzante que solo salió del freezer para burbujear mi sorpresa y enlentecer un grado de mi calor.
En los conejitos que me guiñaban sus ojos de brillante, esparcidos por tu cuerpo desafiante.
En la cama indefensa, lista para la guerra,  donde solo espero perder, una vez más.


marzo 15, 2012

Punta del Este - La sensibilidad de las cosas



-     Te amo, me fuí con vos porque sos lo mejor que me paso en mucho tiempo, pero creo que mi vida esta acá y siento que estoy complicando la tuya…
Cuando uno cree haber escuchado todo y haber leído todos los “post it” boludos que tan bien retratan la pobreza humana, llegan nuevos mensajes de limitación personal, de falta de sueños y de búsqueda autodestructiva, para mostrarte toda la creatividad que el ser humano puede ponerle a su lucha constante CONTRA la felicidad.
La primera impresión cuando pude cerrar los ojos a su tamaño normal, fue sonreír.
La sorpresa, buena o mala, siempre me hace sonreír.
Me recuerda que estoy vivo y que tanto hay para salvar, que tanto por cambiar, que tanto para esperar el Equinoccio.
Después me indigne un poco, solo un poquito, porque otra vez, el milagro de la comunicación se incumplía y lo que trate de decir, de mostrar y de compartir abiertamente, no se entendió.
Indignación conmigo, por mi incapacidad, mis múltiples incapacidades.
Entonces al caminar por la casa, llenándola de pasos perdidos y palabras al aire, me sentí observado.
Estaba tan solo como siempre, con el universo que me rodea y con el que me alineo, aunque a veces, obviamente se desincroniza…me desincronizo.
Entonces lo sorprendí!
El portarretratos que pinto aquel primer atardecer aquí,  gemía en el rincón de la cómoda.
El no había leído tu mensaje, pero escucho mis reiteradas preguntas.
Le pregunte qué opinaba, pero no podía hablar,  y giro sus ojos llenos de tu sonrisa y mi dicha hacia las almohadas indefensas de la cama.
-          Ustedes dos, ¿que opinan de esto?
-          La extrañamos igual que tú, solo nos resta esperar…
Al menos ya no hablaba solo, alguna que otra respuesta llegaba del mas acá, a falta de las del  más allá.
Increpé al cepillo que dejaste en el baño, con el recuerdo de tu pelo azabache.
-     Yo solo guardo el calor de su mano y la caricia de su cabello!  De aquí no me mueve nadie!! – me dijo.
Noté que tu ropa interior que estaba esparcida en la ducha, se escurrió por encima del bolso siempre listo para la partida en el sofá y se metió en los cajones de la cómoda.
Guiada tal vez por esos “conejitos” que encontraron madriguera.
Entonces la vi.
La crema de chocolate que masajeo mi espalda días atrás, luchaba por abrir el primer cajón de mi mesita.
-          ¿Que buscas?, le pregunte
-          Estoy muy triste, quiero guardarme con el gel de menta, el de frutilla y el de dulce de leche. Tal vez esta noche, cuando pase el dolor, podamos ahogar la duda en los buenos recuerdos compartidos.
La cama que espera a los chicos ya tiene sus tres manos de blanco, el mueble nuevo sus tiradores azules, la música suena suave y el mate tibio a la temperatura de tu caldera eléctrica, me mira como diciendo:
-          Querés otro?
-          Dale, el sol ya se fue, en una de esas, hoy sabemos algo más de ella.

marzo 12, 2012

Desde el Aire - ...andando, hacia allá.

Un frente de nubes jaspeadas a escala de gris se deja ver a la derecha, inmóvil, casi desapercibido, opacando el horizonte.

Están lejos, aparecen atrás de la línea de montañas que recorta el infinito y se extienden a mi derecha, allá lejos. Como el amenazante presagio de alguna tormenta, algún viento que tanto ensucia como limpia, de humedades a veces esperadas, a veces resentidas.

Mis ojos que ven mucho,  son incapaces de contar los cerros y los valles delante. Los colores oscurecen de acuerdo a la distancia y las piedras, los árboles y algún que otro arco iris perdido,  presagian el murmullo del agua que corre y el aroma de la flor que florece.

Un poco más cerca, siempre allá delante,  un monte bajo, que se recuesta en un bosque alto y sombrío. Seguramente lleno de vida, abajo, donde pisarán mis pies, arriba, donde mis ojos siempre estarán disfrutando.

Aquí más cerca, a la distancia de unos pocos años,  un manto dorado de trigo y girasoles se mezcla contra toda receta.

A veces parece saludarme, a veces, me da la espalda.

Entonces cierro los ojos y pienso en el ayer.
Giro mi cuerpo y miro hacia atrás.

El cielo del horizonte es tan oscuro que no llego a distinguir figuras, pero los nubarrones solo llegan hasta la mitad del cielo, allí donde apunta el brazo horizontal.
Allí donde miran los ojos directos de nuca erguida.
Allí donde se acumulan siluetas de ciudad, acunando calles enredadas.
Allí donde el sol parece calcinar la vida y la lluvia repetida sembró el moho resistente.

Un poco mas aquí, um poco más cerca,  allá atrás, el paisaje se hace más calmo.
Un cerro se levanta a la derecha y una casa se equilibra en su ladera.

A la izquierda dos niños parecen correr hacia mí, están muy lejos, pero parecen venir hacia acá.
Algo más de gente empieza a salirles al encuentro y las ciudades se van desvaneciendo en figuras humanas, pocas pero influyentes, pocas pero luminosas.
Un niño más se toma de la mano de los otros dos.
Si, parece un niño más y otro poco de gente se suma como alentando su corrida.
Parecen sonreír, parecen sonreír mientras controlan su paso para ver un avión pasar.

Yo también me distraigo, mirando la estela insegura de ese aparato caprichoso que cruza el cielo, sin importarle las nubes o el sol, sin importarle la gente que mira o la que lo ignora, sin más motivo que una ruta bien definida, un punto de partida y una llegada esperada con ansia.

Entonces un par de brazos abraza mi panza, otro par aprieta mis hombros y un tercero se cuelga exageradamente de mi,  tirándonos estrepitosamente al suelo.

La hierba verde y esponjosa nos abraza al caer.

Mi panza se llena de una cabellera pelilarga que abraza apretadamente aun mi cintura.Una sonrisa extiende sus brazos largos a mi lado y un par de manos se encarniza con mi cabellera buscando contrapartida.

Tu voz suena cerca diciendo: "no le hagan mal!, pobrecito mi amor" disimulado en una sonrisa.

Hay pan fresco, agua pura y fruta multicolor sobre un mantel improvisado.
Algún trozo de chocolate se esconde del deseo de ser encontrado y el rubí de algún vino espera a la sombra de una canasta portadora de dos copas.

Más allá, cerca pero no pegados, juntos pero no revueltos, otras gentes comparten nuestra sonrisa y levantan sus manos o sus copas para saludar.

El sol brilla hoy aquí en mi presente.
De reojo, como quien mira a un enemigo que venció pero respeta, vuelvo a mirar hacia atrás mientras me levanto.
Giro al ritmo de la sonrisa en mis labios, levanto los ojos, respiro profundo el aire del futuro que inunda mi presente y sé que solo debo seguir andando como hasta ahora ,  hacia allá.