abril 04, 2011

Santiago de Chile - El crecimiento de los dedos del pie - 2235 horas

Como han crecido mis dedos del pie!!

Termino un día de exposición al ser humano, a la ciudad, al tráfico, a la espera y a la búsqueda casi inútil de controlarme; brindando con mi copa y la lata de cerveza que Carlos aceptó, un poco porque le gusta y lo pidió, otro poco porque le obligue a tomar las últimas dos que se niegan a quedarse en el refrigerador.

Es día de mudanza, otro día de mudanza, un nuevo día de mudanza.
Mas bien de preparación, lo cual lo hace mas interesante!!! pero debí bajar a la ciudad y eso le quito el brillo.

Mañana si será de verdad, ...de los buenos.
De los de revolvér, de los de mirar fijo, de los de secar lágrimas y sorprender sonrisas, de los de tirar con ganas, de los de guardar con ternura.
Día de entrarle a la separación, al hurgar y seleccionar como hacen aquellos que viven de la basura.
Cuanta basura se limpia en una mudanza, aun siendo tan prolijo y obsesivamente ordenado como yo, cuanto se limpia!!. No de inmundicia, pero si de esas cosas que necesitan ser limpiadas, si no es desde dentro, pues desde fuera que sea.

Mudarse para mí es símbolo de generosidad, de expansión, de proyección de mi vida al exterior. Y con 60 mudanzas encima, si me abre expandido.

Cuando me deslizo por las casas de la gente que amo, que son mis casas sin ser mías, que son mi espacio sin pertenecerme;  me gusta encontrarme con la “guiñada” de las cosas que allí he dejado.
En algunos casos demasiadas, en otros, solo algunos detalles que espero como a mí, le recuerden a esa gente, los dueños genuinos del espacio, que el alma del lugar lleva parte de mi propia alma.

Así la lista de lo que se queda es cortísima, lo que se va es medianamente medible, tanto como se puede cargar en una maleta de cuatro ruedas; pero lo que se entregara, aquello que hace la diferencia en el espacio, aquello que llena de magia el hogar, eso esta en una larga, larga lista.

Me gusta imaginarme como quedará esto en casa de Mitch, como funcionará esto otro en la casa de Nando, cuanto saboreara Alita con aquello y como me recordara, lejano talvéz, ausente seguro, Carlos cuando se mire en ese espejo o prenda aquellas velas. Pero sobre todo, como despertara sonrisas y añoranzas con el tiempo, aquello otro allí, recordando mi nombre y una historia, cuando mi cara ya sea difícil de recordar y solo se me pueda ver “con los ojos del alma”.

¿Es parte de mi narcisismo? Si, seguro, ¿Cómo hablar de algo que no es parte de uno?
Pero también es parte de lo que cualquiera vive, cuando toma una pipa para celebrar un momento, cuando escucha una canción, cuando mira un cuadro, cuando prepara un narguile o un queso con pimientos, miel y salsa de soya.

Te preparo una galletita para ti, yo me como otra….parafraseando a Cortazar y el final de uno de sus espectaculares cuentos sobre la íntima complicidad implícita en ir a tomar un helado juntos.

Así es;  parte de mi narcisismo, como del vuestro, ¿porque quien mirando alrededor o mirando hacia adentro, no tiene una sonrisa y una lagrima para celebrar el pasado? lo bueno del pasado que ya paso

Levanto mis dedos del piso y asombrado observo como han crecido!!
Pasada la sorpresa los vuelvo al suelo, donde siempre están y me doy cuenta que siguen siendo exactamente del mismo tamaño.

Hay cosas que no cambian, lo que cambia es el punto de vista desde donde las vemos.



marzo 26, 2011

La Honestidad de la Piel - 0515 horas

PROLOGO: Para tí, que te marchaste sin despedida aquella tarde. Para tí,  que te deje ir y me he esforzado por alejarte de mi vida. Para tí Jack, dedico esta entrada, sueño de muchos, que solo algunos pueden cumplir…a la medida de tus andazas, con la emoción de mis realidades.




Por el Este de Madrisqui, comenzó a recortarse un punto blanco sobre el azul profundo del Caribe Venezolano. No lo esperaban, pero sabían que llegaría a la hora señalada.
Minutos después, la pequeña lancha rodeaba el arrecife de coral que los protegía, buscando el único espacio donde penetrar la clara laguna de agua verde perlada que el mar dejaba alrededor del pequeño islote.

Recien allí comenzaron a vestirse.
Las horas pasadas les habían enseñado lo natural que era estar desnudos, uno frente al otro, compartiendo todo, ajenos a todo, libres, defectuosos y hermosamente sanos.
La lancha volvió con el mismo tripulante de piel tostada y pies descalzos y el mismo marinero, un cachorro de chihuahua minúsculo que rondaba inusualmente la barca, transformando la fragilidad de sus patas en diestra compañía de mar.

Pasaron mas de seis horas desde que esa misma lancha los había dejado allí, abandonados a ellos mismos y lo que fuesen capaces de compartir, en el Bajo Fabián.
No eran mas de cincuenta pasos a la redonda, de pura arena blanca de coral, sin mas habitantes que los restos de algún botuto, algas que se el sol había torrado, restos arbóreos de corales pálidos y el infaltable tronco que el mar caprichosamente pone en la orilla de cada isla paradisíaca.

Al comienzo de la mañana, quedaron allí dos extraños con más ganas de conocerse que coincidencias.

Pasado el éxtasis de saberse aislados en un puñado de arena al medio del mar, sin mas que un parasol y dos sillas plásticas, se volvieron al horizonte.
El se paro detrás de ella, y con el agua en las rodillas, comenzó a acariciar su espalda y a respirar su cuello, mientras el ir y venir de las ondas era cómplice del roce esporádico de sus cuerpos.

El viento ayudo con el único nudo por desanudar y el mar se llevo la ropa con la que habían llegado.
Fueron uno,  exagerando la sensación de náufragos;  gimieron y gritaron el placer de su sexo al azul del cielo y el mar; se dejaron abrigar por la brisa tibia de aquel día que empezaba a mostrarles quienes era juntos, al mostrarse abiertamente quienes eran separados.

Al principio, la vergüenza que inspira lo social, les impedía verse por completo, gozar de su exposición; pero un rato después, les costaba imaginar como era vivir con el obligatorio taparrabo.
La sensación tan penetrante de estar desnudos y solos, parecía develarlos íntegramente.
Luz y sombras del mismo ser, sin un trapo que oculte nada, la honestidad de la piel guiando cada sonrisa, cada palabra, cada caricia, cada movimiento.
Compartir el pasado, vivir el presente y planear el futuro “en cueros”, es una lección conmovedora de franqueza.
Con el sol rozando donde nunca roza, con el agua limpiando lo que queda de arena después de otro gemido.

Esa ronda intuitiva de mirarse, reír, charlar, beber y amarse, una y otra vez, sin nada que ocultar.

Se llevaron en la retina las islas lejanas que confirmaban su exquisita soledad y amparaban su aislamiento. Eligieron dos o tres corales sin suspiro para volver a vivir alguno de esos momentos cuando ya no estuvieran allí.


Dejaron, un pequeño jardín de riquezas recolectadas, cuando como en juego de niños, buscaron devolverle al islote, algo de lo maravilloso que estaba dejando en ellos.

Se fueron con una sonrisa.
Dió tiempo para echar un último vistazo a aquel lugar que los recibió extraños y los devolvió al mundo “codo a codo, siendo mucho mas que dos”.

 
 

marzo 22, 2011

La Involución Masculina - 1613 horas

PROLOGO: Debo disculparme por las palabras altisonantes que florecen en esta entrada. Es que hay cosas, que muy adornadas o académicamente dichas, pierden el sentido real y la gracia. Espero lo disfruten.

Con poca investigación y cero rigor científico, como siempre, me animo a resaltar la dramática forma en que el ser humano se ha adaptado los últimos 30 años, a los cambios constantes que la tecnología ha impreso a su forma de vida.

En la generalidad y acotándonos al mundo occidental donde la mayoría de nosotros nacimos y vivimos (no porque en Oriente sea diferente), el reto de romper paradigmas ha marcado las ultimas 4 o 5 generaciones y el día de hoy, es sorprendente apreciar la forma en que hemos logrado cambiar nuestras conductas y crear otras, tan naturales para nuestros hijos o nietos, carentes totales del bagage “histórico” de los últimos 20 años.

Es fácil encontrar hombres maduros y abuelitos chateando o haciendo videoconferencias en Internet. Profesionales de toda edad contabilizando en aplicaciones web enable. Niños de 3 a 80 años manejando con habilidad cualquier dispositivo móvil que hace tiempo dejo de ser solo un teléfono. Un televisor en cada habitación de la casa, programando grabación de los últimos capítulos de los viejísimos “Simpson” o la inmortal “Bonanza” en los DVR, para no perderse ninguna repetición.

Adaptarse ha sido la clave de sobrevivir, en muchos sentidos para muchos, pero no hemos sido tan buenos en todo.

Dicen las enciclopedias (y para esto si debí informarme) que los primeros “inodoros” (ese aparato que hoy pulula por todos los sanitarios de occidente) fueron inventados en 1956 (aunque existen desde la antigua Roma) como opción a las clásicas “tazas”, que revestían simples agujeros en el piso donde la humanidad depositaba sus desperdicios mas internos.

Aun así, con 50 años de existencia, generalización rápida y formato de uso innegable, el inefable inodoro, no tuvo el mismo suceso dentro de los cambios de paradigma o conductas del ser humano macho, que si tuvieron la computadora, los celulares, Internet o la televisión digital.

Nunca aprendimos a sentarnos en el pobre inodoro, testigo indeseable de la involución masculina.

Miles de veces he reflexionado sobre el tema sin llegar a entenderlo, pero el empezar a encontrarme en los aviones, mi segunda casa, con baños exclusivos para mujeres, ha reflotado el tema en mí y … como todo tema que me ocupa, ha cortado mi sueño y hasta que no lo escribo, no pierde prioridad en mi dedicación intelectual.

Vaya uno a saber porque los hombres no han aprendido, que esa cosa brillante y pulcra que tiene indudable forma de asiento, altura de asiento y que la tecnología cada vez hace mas cómodo, para eso (para sentarse): !! es para sentarse!!!.
Como dice el dicho: “Si camina como pato, tiene patas de pato, plumas de pato y hace “cuac” como un pato, ES PATO”
Me cuesta entender como pueden asumir que SI ES ASIENTO cuando quieren hacer “del 2” (dijeran los mexicanos - defecar en cristiano antiguo) y NO ES ASIENTO, cuando van a hacer “del 1” (entiendase orinar).

Que placer ancestral encontraran los hombres actuales en aquello de mear parados frente al inodoro.

¿Será algo lúdico, ese “niño” que todos llevan dentro, que los lleva a tratar de embocar de lejos, con un instrumento netamente creado para embocar muy de cerca?
¿Será que cuanto mas ruido hacen en los instantes en que embocan sobre el agua, se sienten más “machotes” y audaces?

Talvez algunos hasta sueñan cada vez que van al baño con que un día les crecerá hasta que la puedan recostar contra el borde!!! Señores, eso no pasará!!!
Talvez tiene que ver con esa necesidad de mearles todo el borde y ojala los alrededores a “la vieja” pa´que tenga de que quejarse inmediatamente entre al baño.
Es más, debe haber algo de hombría, de posesión, de “dueño de casa”, en eso de pensar y actuar en torno a llenar de inmundicia todo el baño, cuanto mas posible, como quien piensa “esto es mío y yo meo donde quiero”.

Hasta pienso que debe haber algo de “reacción social”, un matiz sociologico en el acto.
Talvez eso de “mear de arriba”, tiene un paralelismo con aquello de sentirse superior, de ser jefe, de tener a quien mandonear y penalizar debajo.
Les informo caballeros, que el desgraciado inodoro, es una simple pieza de loza sin alma, jamás se sentirá disminuido por sus acciones.

En una de esas es un tema sexual, eso de buscarlo, sacarlo, manosearlo un poco mientras juegan a embocar, sacudirlo después para asegurar una mejor aspersión, provoca una excitación que yo desconozco. Talvez de ahí venga eso de que “!!si lo sacudes mas de tres veces es paja!!”
O talvez tiene que ver con eso intuitivo y animal de marcar el terreno, como hacen el resto de los vertebrados. Tanto que luchamos por diferenciarnos y el hombre macho, busca transformarse cada vez más en un animal, cochino si hubiera que determinar alguno.

La realidad es que a mi no me pasa, entonces no entiendo.

No le vamos a pedir a los muchachos que se recuesten al muro del baño del estadio para hacer “sentaditos”, uno porque por algo no hay un inodoro ahí y otra, porque si se ponen en mala posición, los embocan a ellos.
Tampoco que se sienten en los creativos mingitorios que han sustituido a las asquerosas “canaletas” en los baños públicos (mas allá de que los inodoros japoneses son bastante parecidos a un mingitorio).
Pero en su casa, en la casa de su familia y amigos, o incluso en aquellas casas extrañas donde eventualmente usted valora con supremacía la presencia de un baño, ¿porque mierda no se sienta?

Yo se que soy un tipo raro, también se que no soy el único.

Debe ser aquello de crecer con una Mamá y dos Hermanas mujeres.
Talvez tenga que ver con que afortunadamente siempre he compartido mi vida con mujeres pulcras o talvez pase por aquello de que me molesta el olor a meo, me molesta no poder sentarme en el baño y toda la vida he limpiado mis propios inodoros.

Yo creo que mas bien es parte de mi sentido común, si tienes una silla, te sientas, para eso se hicieron, ¿porque no en un inodoro?
Algunos hasta comen, leen el diario, escuchan un partido de futbol o leen libros eróticos sentados en el inodoro, pero a la hora de mear, NO, a la hora de mear se paran, se contornean el cuerpo y comienzan con el show.

Es sumamente gracioso verlos.

Para ustedes mujeres que solo les toca sufrirlos, les contaré una historia cortita.
Estaba yo en el Hollywood Theatre, si ese mismo, allá en Los Angeles, la meca del cine;  viviendo la experiencia de “Widget”, un musical magistral en dos tiempos que compartiera con mi gran amiga Debbie.

En el intervalo, “la cola” del baño era extensa, pero como todo en Estados Unidos, organizadito y funcional.
Detrás de la pared que separaba los mingitorios del hall, uno a uno, como un dominó, los caballeros iban “liberando posiciones” y ordenadamente otro de la fila la ocupaba en tiempo exactamente aplazado.
Esto habla muy bien del orden americano y es poco gracioso, aunque les aseguro se vive con gran profesionalismo y permite que la vejiga pueda calcular prácticamente al segundo, cuando podrá liberar su contenido.

Lo gracioso es que el hombre tiene dos reacciones espontáneas y casi imposibles de contener al orinar.
La primera, momentos después de “liberar” su cuerpo a la aspersión, es un escalofrío que sube desde el coxis hasta la mitad de la espalda y termina generalmente en un ruido ronco que se escapa por la boca, algo parecido a un ronquido corto, mezclado con un suspiro de placer en la eyaculación y un eruto.
La segunda, una flatulencia, si, un pedo difícil de contener que una vez terminado el acto de orinar, completa el placer del momento.

Yo no se si era porque yo estaba invadido por esa magia del teatro musical hollywoodense, que aquella imagen, tan armónica, de hombres entrando y saliendo de sus posiciones de mingitorio, como teclas de piano que suben y bajan al influjo del concertista, casi danzantes al ritmo de sus ronquidos escalofriantes y sus pedos placenteros, provocó en mi una carcajada continua a la cual todo el mundo atendió con asombro.

¿Que mejor que un baño individual, un cómodo inodoro para sentarse y la privacidad de una puerta, para mear tranquilo, tirarse cuanto pedo se le ocurra y contornearse por el placer de un escalofrío incontenible?

Sigo sin entender.

Lo cierto, es que espero con ansia que evolucionemos, que nos escapemos de las cadenas pesadas que nos atan a tan antigua conducta y aprendamos a sentarnos para orinar.

Porque si eso no pasara, deberé seguir esperando en la cola de un único baño minúsculo en el avión (porque el otro es exclusivo para damas y el tercero solo para primera clase), esforzándome para tomar una buena bocanada de aire y así probar mi resistencia y capacidad de oxigenación, mientras lucho para poner el cubre asientos que luego deberé despegarme del culo, solo porque un Neardenthal macaco cochino, por alguna razón desconocida, meó de parado antes que yo.

marzo 21, 2011

Equilibrando el “subi-baja” – 0500 horas

A tres días de mis cuarenta, poco me sorprendo a las 5:00 de la mañana, en una cama caliente que no es mía, respirando el aire viciado y los ruidos madrugadores de una gran ciudad que nunca lograra ser mi hogar, escribiendo lo que de todas formas no me dejara dormir.

Dificilmente mi cabeza me dejaría seguir masticándolo hasta el Jueves y seguramente ese día, el aluvión de emociones será tan fuerte, que muchas otras cosas tendré para contarles -  quien sabe mas lindas o mas feas - sin duda diferentes.
Cuarenta que llegan probando toda su tradición de “parteaguas” , de punto de inflexión, de crisis inaceptable e inapelable, que para mi se ha hecho tardíamente real este último mes.

Porque vaya que he tenido un último mes de 39, que lo parió!

Terapia intensiva contra el colesterol, que me dejo bajar con pastillitas mis 341 del “malo” a unos mucho más normales 200. Parece que perdí cinco años de vida el último año, habrá que pelear para recuperar alguno los próximos.
Crisis paralizante de una tendinitis por calcificación,  que me dejo una semana inválido de un brazo con dolores incontrolables, poniendo a prueba todos aquellos años de entrenamiento a posibles minusvalías que ocupaban mis obsesiones infantiles.
Fiebre “de bebe” sin síntomas detectables, que me tuvo dos días a 40 grados, un poco mas caliente de lo habitual (increíblemente se puede).
Ardiente urgencia que dos días después, me propino una fuerte infección urinaria que creía era exclusividad femenina, maltratándome un par de días y privándome durante diez, de los líquidos espirituosos que tanto llenan el alma.

Vaya mes, donde el físico se precipito a avisarme que no solo el olvido de algunas palabras serán parte de esta, con mucha fortuna, segunda mitad de la vida que empiezo a vivir.

Mismo mes, también, de grandes decisiones.
Mes de abandonar la vida en mi cabaña de Chile. Mes de definir la primera compra de mí última casa. Mes de deliberar y tratar de dejar ir o matar a Jack. Mes de recomenzar a trabajar, a crear, a empujar, a buscar, a apretar el cuchillo con los dientes una vez mas,  para pelear lo que espero sean los últimos cortos años de batalla.
Mes de largas ausencias y fuertes presencias.
Mes en que 9 aviones me han llevado por cinco países y más de 15 ciudades.
Mes donde debí aceptar que estoy dispuesto a enamorarme una vez más, cuando no, tonteras repetitivas que nos obliga la vida para nuestro mayor placer…y dolor.
Mes donde mas allá de los reclamos del cuerpo, vuelvo a probar que hay Ismael para rato, duro y obstinado, creativo, de sangre y esperma aún urgente; al que todavía le quedan muchas cosas para hacer “por primera vez”.

Tuve que bajar el brillo de la computadora, fiel compañera, para que no lastimara mis ojos hinchados de sueño indudable, que difícilmente volverán a dormir hasta dentro de unas horas, allá, en otro país, vuelos de por medio.

Los ruidos crecen en la ciudad, volveré a la cama para devolverle su calor bien ganado y sumar temperaturas de despedida.

Me duchare, respirare hondo el aire que me rodee antes de lavarme los dientes y calzaré la ropa que mañana será incómoda al mediodía.

marzo 19, 2011

...tal próximo Carnaval - 1427 horas

PROLOGO: Este paisito con forma de corazón al sur del mundo, se jacta de tener el Carnaval mas largo del Planeta que nos toca habitar, con 45 días de fiesta y reflexión ininterrumpidas. Yo y seguramente otros con mayor propiedad, extienden esto a por lo menos 6 meses, porque la reflexión profunda que escribe las letras que guían a los múltiples formatos expresivos, para luego pintar caras, vestir cuerpos, alinear coreografías a músicas caprichosas y preparar el viaje entre emociones por mes y medio, seguro, empieza mucho antes.

No brilla con la pomposidad de Río, esconde más los collares y las tetas húmedas de Nueva Orleand´s y no acuna la tradición romántica de Venecia, ¡pero como pega!, ¡como se siente!, ¡como invita a la reflexión!, el Carnaval del Uruguay!!.

Muchos que lo han descubierto, vuelven desde muy lejos cada año para “llevárselo puesto”.Algunos que nacimos aquí, lo desconocemos y hasta lo vilipendiámos, sin haber pasado jamás por un tablado, sin haber leído ni una sola letra, sin que un segundo, un primo o un sobreprimo se haya colado por nuestra piel de gallina hasta lo mas profundo de nuestra entraña.

Para todos, para los que aplauden dos meses dejando escapar las lagrimas y las carcajadas yéndose a casa reflexivos, o para los que solo ven el carnaval como un pretexto de no trabajo y alcohol, esta entrada, selecciona talvez lo mas duro de este Carnaval 2011 que se me escapó, como siempre; que me llega, como nunca.


Aquí, en la esquina del Río de la Plata, donde un puñado de gente que se muestra gris se queja del tráfico, la inseguridad y la seca y la lluvia y la desigualdad social.
Aquí donde la clase media es el 80% de la población, donde la emoción esta puesta en cada cosa y en cada sabor; donde encontrarte un semáforo es raro y mas raro encontrar mas de 4 autos esperando la verde; donde las casas no tienen rejas y casi no hay policía en la calle; donde nunca tembló la tierra, donde jamás habrá lava sobre la pradera y la idea catastrófica de un Tsunami es casi incumplible. (muchos uruguayos se preguntarán en que barrio vivís!!).
Aquí, la droga y la violencia igual llega, y hace estragos y cobra vidas y divide almas y muestra la basura de muchos, la basura de adentro y la incapacidad de casi todos.

“Agarrate Catalina” ganó el primer puesto de Murgas este año, no por esto, no solo por esto y nada tiene que ver esto con que sea protagonista de mi blog.

Es que esta madrugada, cuando el taxista sonrió tras mi “lleváme al aeropuerto” por haber empezado con un buen viaje la jornada, le robe el carnaval que salía de su radio, le pedí que la subiera con el primer PUTO y me deje llevar, como siempre lo hago, como siempre lo hacen, los borrachos que escriben, los del barrio que cantan… por la murga.



Traducciones caprichosas y personales para entender el mensaje:

“de la cabeza”: Loco de atar, desenfrenado, desencajado.
“no me cabe nada”: No acepto a nadie ni a nada, no soporto, no aguanto ni una.
cagón: Cobarde.
putos: Exactamente lo mismo que en tu país, extendido a insulto máximo.
amargos: mala gente, aburridos, malnacidos.
buchones: alcahuetes, cuenteros.
botones: Policías.
“salir de caño”: Salir armado a robar o lo que venga.
“ya estoy reduro, repasado”: Drogado hasta las patas, inconsciente.
“estoy jugado”: mi vida ya no vale nada.
“me chupa un huevo”: no me importa nada.
chorro: Ladrón
yuta: Policía
mishiadura: Pobreza
gamba: Pierna
botón: Policía




Tambien recomendable, verlo aqui con subtitulos: http://www.youtube.com/watch?v=c1hs3qZkCZ4

marzo 14, 2011

Cine & Realidad - 0740 horas

Talvez por simples razones económicas, talvez porque siempre se basa en algún libro y la realidad literaria lo incluye o simplemente por ser creación humana, el cine suele ser una muestra fuerte y representativa de la realidad del mundo que vivimos.

O lo es, o se aleja al opuesto para permitirnos escapar, únicas dos formas de atraernos como manada a las pantallas.

No solo de un país o una región, una cultura o una religión, de la humanidad completa.
Porque cuando la práctica de disfrutar el séptimo arte se hace fuerte en uno, con cada nueva cartelera se es capaz de resumir la esencia del momento evolutivo del hombre, el foco de sus miedos y sus dudas, las técnicas renovadas en la búsqueda de la felicidad.

En mi propia evolución, los últimos meses me han perseguido películas muy representativas, que salidas de la elección furtiva inconscientemente guiada, han sido parte protagonista de mis días.
En mi resumen, siempre personal, hasta egoísta y seguramente mucho más emocional e intuitivo que metodológico, el enjuiciamiento a dios y la fragilidad de la mente, han sido el hilo unificador del presente.

¿Temas nuevos? Seguro que no.

Muchos dirán en ese tipo de reacciones escepticistas y descalificadoras, que esas interrogantes son parte eterna del espíritu humano.
Pero ante lo evidente y simple que es reconocer eso, surge la prioridad, el acento que hoy las resalta; dejando atrás otros temas como la violencia sexual, la guerra, el hambre, el medio ambiente, la capacidad creativa o la exaltación del amor, que tantas veces han sido protagonistas.

Hay un miedo profundo a la autoflagelación,  a la traición auto inflingida, consciente o inconsciente en el hombre de hoy; y muchas veces, talvez lógicamente, un apego fulminante de estas conductas a la falta de una fé mínimamente creíble o peor aún, a la existencia de una fe dañina.

Leyendo algunas de mis entradas anteriores y para algunos de ustedes: conociéndome; talvéz piensen que ese último párrafo es mas mi realidad que la del cine. Los invito, por segunda vez en esta entrada, a ir mas allá de lo superficial; ojalá vivir su propia experiencia y resumir sus propias conclusiones, que aun diferentes, serán buen fruto de las mías.

Obvio que el ojo que mira tiñe lo que ve, pero cuando algo és y no se puede cambiar, entonces para que preocuparnos en prejuzgar, leamos lo que nos interese “como de quien viene” o no leamos.

He tenido la fortuna “pirata” de poder ver con buen adelanto muchas de las películas que están ahora en sus cines y algunas que seguramente aun no han llegado.
Si no le gusta el cine, poco puedo ayudar, “sobre gustos no hay nada escrito decía una viejita y se sentaba en un hormiguero”
Si le da lo mismo o por el contrario comparte mi pasión, dese un viaje por algunas de estas películas, y ojala, pueda acercarme su comentario.

127 horas, Stone y El cisne Negro se me vienen estrepitosamente a la memoria.
Y si no se banca tantas juntas o no tiene el tiempo, déjese enajenar por “The Sunset Limited”

En el momento que empezó, me senté en la cama, apunte todos mis poros a la indeseable televisión y trate de blindar mi alma, para solo procesar con el cerebro y las tripas lo que presentí, se venia.
Se necesita de toda la atención para seguir el impresionante trabajo de los dos actores, sobre un guión agotador y una escenografía visual y auditiva alineada con saña al mensaje.

Desde aquel film pasajero de “Phone Booth” que tuviera a Colin Farrel encerrado en una caseta telefónica de Manhattan, no veía tanta austeridad escenografita.

Sin duda sacando el cache de Samuel Jackson y Tommy Lee Jones, hasta yo habría podido producirla.

Desde la mucho mas artística y risueña convivencia de Jack Nicholson y Morgan Freeman en “The bucket list”, que no vivía la confrontación de dos realidades, ahora mucho mas amarga, fría, extremista y desde mi visión, real.

Tercera invitación a no caer en lo simplista.

No midan esta entrada por lo que una película puede revolver en el lodo personal del escritor. La entrada se llama el Cine & Realidad, les da unos cuantos pretextos para buscar su propia visión sobre ello, no pequen por haraganes, escepticistas o simplemente por la cada vez mas razonable búsqueda de la ignorancia, de etiquetarla o minimizarla.

La realidad, vista e interpretada por quien sea, llega intempestuosa y arrasa. Dependiendo de que tan preparados estemos, nos salvaremos conscientes o nos moriremos con la boca abierta en grito del inconsciente o en sonrisa del ignorante.

Por estos días, miles de japoneses pueden darles una respuesta…en unos días, serán o seremos otros los testigos.











marzo 05, 2011

Montevideo – Mirando al sur – 1551 horas

Hoy es un Sábado relajado, de revisión, como siempre, pero más tranquilo.
El día se va deslizando despacio sobre mi enorme cama de Montevideo y el jeans de la colcha y las almohadas me ha recibido paciente para ordenar, para hacer esa tarea “que se deja para después” durante toda la semana, a veces, por varias semanas.

Consciente de cuanto menos escribo estos últimos tiempos, me invito a revisar el blog como tantas otras veces.
A pesar de estar lleno de palabras mías, siempre me sorprende, me separa del que vivió los momentos relatados y asombrosamente me deja ser un lector más.

Entrar en “Mi ruta – Febrero 2011” hace tan claras algunas cosas que mientras se viven se desdibujan!

Recuerdo sin tener registro que el 2009 se despidió de mi con decenas de vuelos semanales “corriendo la zanahoria” por Centroamérica.
Veo en mis rutas de Agosto a Diciembre del 2010, como esa “huída” fraguada durante todo el año, me llevo despavorido a decenas de lugares, mucho mas distraído en la frenética búsqueda de mi mismo. De mí sin ella.
Este 2011 empezó decididamente mirando al sur.
Menos vuelos, menos destinos y siempre los mismos; el anuncio de lo que vendrá.

Pronto, mas pronto de lo que lo había soñado, Santiago desaparecerá de mis rutas de vuelo.
No vale la pena ahora contar como se siente esa decisión o como se ha vivido el proceso que me llevo a ella. Ya dolerá fuerte, ya suspirare profundo y será entonces mejor momento que este tranquilo Sábado para contarles como se vive.

Se rescata, ese comienzo de año que nos marco una ruta diferente.
Ese haber parado, haber enfrentado la soledad y el aislamiento, haber vencido la locura y haber tomado decisiones tan complejas para conmigo, para con Jack, para con tanta gente que me quiere; …para con mi hogar.

Hoy es un día de tregua.
El cielo nos regala un sol hermoso entre los árboles que se ven por la ventana, el aire entra fresco con el sonido tubular del llamador de ángeles que aun cuelga en el umbral y mi cuerpo permanece insensiblemente en paz, a la espera de una hermosa madrugada.

febrero 27, 2011

Valizas - Ruido - 0400 horas



“Descubrieron que los besos no sabían a nada,
hubo una epidemia de tristeza en la ciudad.
Se borraron las pisadas,
se apagaron los latidos,
y con tanto ruido
no se oyó el ruido del mar…”


Una vela alcanzaba para iluminar la buena charla.
Estar allí en el segundo piso de la cabaña de Valizas que caprichosamente se incrusta en el primer medano, era una regresión de esas que se disfrutan, porque incluyen los mejores amigos.

En el pequeño reproductor de CD se destilaban los poemas de Joaquín en vivo, llenando el aire a través de dos pequeños parlantes que para Nando, representaban toda una joya tecnológica.
La regresión se hacia mas aguda al influjo de las guitarras y aquellas letras que a los 80 nos adivinaban el futuro y que para entonces, nosotros nos empeñábamos en pensar que solo eran descripción de algún presente pasajero.

Ruido platos rotos,
ruido años perdidos,
ruido viejas fotos,
ruido empedernido.

El día gris nos había llevado a la noche oscura y húmeda que se aprontaba para atormentarnos.

Cuando dieron las 4, el viejo rancho peleaba su integridad con hombría.
El viento lo abrazaba por cada rendíja y se metía estruendosamente entre el improvisado techo de chapas y el viejo quincho, lleno de agua viboreante.
Solo el azote desmedido e implacable de aquella que elegía golpear por encima y no rodear, humillaba sus gritos.

Tendido desnudo sobre el camastro multitudinario de historias ajenas, trataba de adivinar en la oscuridad solo quebrantada por algún que otro relámpago, cuanto mas resistiría.

Imaginaba mi cabaña de la montaña y era capaz de adivinar que no soportaría aquello.
Cuan inteligentes son los protectores o quizás, que tan adecuadamente punzantes los torturadores, que saben exactamente donde pegar, para asustar al límite, sin destruír.

Aquí, robustez agazapada, enterrada en arenas movedizas con carne y uña, inamovibles ante la violencia del cielo y el acecho del mar. Allá, flexibilidad expectante, capaz de adecuar sus vaivenes a los caprichos de la tierra y los bombardeos de la montaña.

Por un momento deje que mi alma y mis ojos huyeran de mi, un poco para salvarse, otro poco para que fueran testigos de tanta resistencia.
Se alzaron entre los vientos cruzados y encontraron un pequeño rincón entre las nubes grises que se plateaban por instantes con furia de trueno.

La visión era espeluznante.
Aquella aldea completa, privada de luz, agua o teléfono, voluntariamente tan lejos de los designios del hombre, parecía presa fácil para un Océano encrestado que masticaba la arena y las voluntades destructivas de Zeus.

Ni una sola vela resistía encendida.
Mis ojos y mi alma retornaron a mí.
Si era el final, querían compartirlo…y así nos quedamos hasta que la luz del sol iluminó una noche que no quiso terminar.

Un celular sonó abajo y Nando hablo por muchos minutos.
Yo seguí ensimismado en los travesaños verdes que se resistían a volar.
El segundo piso tenía mas de diez centímetros de agua empozando esperas y la planta baja se aprestaba a recibirlos sin más.

Daban las 10 para cuando Nando se asomo en la estrecha escalera.

- Un beso te manda Gaby!. No se si contarte esto, porque no quiero aguantarte luego…

Yo apreciaba tanto una voz enemiga de mi mente acosadora, que misturando sonrisa y curiosidad, abrí los ojos grandes y focalice mis oídos más allá de la tormenta.

- Gaby escucho que una explosión estelar, dejo sin comunicaciones a China y otros países por mas de 20 horas. Dicho esto, abandonó la escalera huyendo a mi cara de “te lo dije”.

Ambos habían recordado con la noticia, una charla que varias semanas atrás desencontramos con gesto serio y poco alcohol, sobre para qué debemos prepararnos y preparar a nuestros hijos.

Sonreí, por primera vez desde el “Ruido” de Sabina, agradeciendo estar allí, resistiendo una tormenta monumental en el mas básico entorno humano. Si éramos capaces de seguir respirando; esos troncos verdes, esa chapa clavada con desgano, esas puertas desencajadas y ese camastro humedecido por el agua, entonces las lecciones estaban bien tomadas.

Voltee mi vista al cielo invisible una vez mas, ahora sin esperar que apareciera para llevárselo todo, cerré los ojos y pensé sonriendo con picardía: “Vení flaca, vamos a darle que se acaba el mundo”!!!






 

febrero 16, 2011

Santiago de Chile - Vieja amiga soledad - 1200 horas

PROLOGO: Corría el año 1988 y mi sexto de Arquitectura tenía 8 alumnos en lista y 6 de presencia habitual. Un grupo de soñadores de pueblo chico que esperaban cambiar el habitat del mundo.
A algún caprichoso catedrático se le antojo que Literatura, fuera una de las materias de la currícula, algo que ni siquiera nuestro siniestro profesor Tomas Guadalupe alcanzaba a entender.
El hombre, que encerraba un misterio especial y al cual por mi hermana le conocía alguna historia, tuvo la genial idea de una vez terminado nuestro análisis de “El Viejo y el Mar” de Hemingway, transformar la clase en un Taller Literario, invitándonos a crear nuestros propios cuentos, para luego trabajar sobre ellos.
A la siguiente clase fueron 6 los cuentos presentados, 5 los analizamos en la primera media hora como quien trata de exprimir una roca, el sexto, lo abandonamos después de la quinta semana, por no llegar a un consenso de lo que el autor había querido expresar, desde el primer párrafo.


El mes pasado la ví venir, empecé a sentirla en la piel, incluso comenzaba a impregnar mis noches de leves desvaríos. Pensé: debo quedarme y enfrentarla, pero una mañana volví a huir. Un ticket fácil de sacar me llevo a Uruguay, a los brazos amigos, a los cariños sinceros y escapé, escapé una vez mas, mirando de reojo para asegurarme que la distancia fuera lo suficientemente salvadora.

El domingo, cuando deje a Angel y Raquel en el aeropuerto, mis planes se llenaban de sonrisas, de libertad, de vuelta a casa sin nadie que complacer. Una copa de vino, un matambrito a la parrilla, un atardecer con sus luces, mi música y mi cama de vuelta para arrullarme.

Pero me estaba esperando.

Ni siquiera se había agazapado para sorprenderme, ni bien deje el abrazo fuerte y los besos compartidos de los amigos que marcharon contentos, se sentó a mi lado y se adueño de mi tiempo.

Han sido solo 2 días con sus 3 largas noches.
Nunca me había sentido tan lejos de la cordura.
Pero aquí estoy y aquí seguiré, tratando de no escapar, para ver si enfrentar esta soledad que tantas veces agradecí, deja algo nuevo en mí, talvez, algo mejor.

Anoche mientras me escondía de los miedos en mi casa, recordé éste, mi cuento de sexto de Arquitectura, y esta mañana, mas lúcido, todo me vuelve a sonar a él.


Explotó la noche en un grito.

Calláronse los truenos y desfigurose la Luna sobre las frías aguas que resquebrajan sus escarchas al influjo del estruendo.
En la orilla, el enmarañado monte, desnudose de temor, dejando escapar su muda oscuridad. Estremeciéronse las lúgubres e interminables praderas y hasta las brazas del lejano hogar vecino.

Otro grito y más, y parecía que el viento caía en su tumba, llevándose consigo el paisaje.

Rápidos pies, bajan vertiginosamente, uno tras otro, los interminables y pequeños, muy pequeños peldaños.
Pisan la alfombra azabache de duros paños que lo lleva hasta ella, ensordecedora, mas el hábito protege sus oídos y libera su mente.

¿Lloraba? Talvez si, entonces afortunado sería.

Sus labios mordidos y sangrantes, dejaban escapar gélidas, perdidas esperanzas.


Descansa la naturaleza sin saber cuando prepararse, inútil espera, pues el silencio no reinaba en esos lares, ni lo quería.

Nevadas cumbres aguardan el único y primer instante, en el cual cubrir el abismo desconocido y extraviado que en los ópalos de sus ojos dejaba ver. Los pies ya no dudaban, antes ese cuadro, las piernas y los brazos ya no temblaban.
La calma y la inteligencia bajaban a sus manos, y la luna, seguiría jugando su integridad una noche más…


Un par de botas lustrosas, una chispa en los ojos húmedos, una sonrisa recortada en la abundante barba y mucho tiempo para llegar a la puerta. Una mirada sobre el hombro y el sol en su rostro.
Brilla el sol, mas no cantan pajarillos en el alero, ni en los montes.
Largo el camino y sobre él, el sol en su viaje refleja sola, la sombra del caminante…y debilitándose.
A la vera del sendero, sus ojos no quieren ver el último hogar cercano, empacando sus brazas y sus leños, emprendiendo la partida.


La Luna no quisiera salir esta noche, mas las estrellas la rodean y la acompañan.
El agua corre rápida para no estar allí.
El monte se encierra y se enreda en si mismo, buscando un hermetismo que sabe no lograra y las praderas indefensas, esperan.

Silencio, temeroso silencio.

Un grito, y otro, y más, y talvez ya no soporten otra noche como esta.


Los pies bajan vertiginosamente, los interminables y pequeños, muy pequeños peldaños.
Uno y otro, uno y otro y el último pie aun muy lejos de la alfombra.
Un cuerpo tendido, manchando el azabache.
Un largo camino que ya no se debe recorrer.
Los ojos siempre abiertos, mirando la tímida luz que se cuela por las rendijas.
Un lagrimón resbalando por las rasgadas mejillas, entibiando la barba; y una sonrisa.
¿Una sonrisa? Talvez una sonrisa en sus cuarteados labios que ya no balbucean, ni gritan.
El alma descansa y suspira la luna.
Reina el silencio.

Santiago de Chile - 3x7x77 - 1036 horas

Leo mi nombre y a continuación un “Serrano”, seguido por un “Haciendo las Maletas”.
Pienso: hacemos lo mismo, pero ese no soy yo.

Esa preferencia que me acerca a mi homónimo español Ismael Serrano, me permite como a otros, vivir sus apariciones controladas en la web.

Romántico, me gusta pensar que también como yo, simplemente se levanta en la mañana con una idea o lo “pilla” sorprendiéndolo en la sobremesa y no siente otra necesidad que escribirla, allí, donde todos quienes esperamos sin esperar, podamos compartirla; compartir su sentir.

Estoy seguro también que en ocasiones, responde a influjos externos, de algún que otro químico o natural aliciente cerebral; porque metafórico como es, se pierde y se enreda tanto en la maraña de su pensar, que es difícil descifrarlo.

Hoy ha sido claro, hoy ha sido directo, hoy ha sido como en tantas canciones, crítico, actual y honesto.


"De golpe se rompió como un espejo la primavera que disfrazó estos días de febrero. Ahora el invierno reclama su nombre, nos llena de frío y cierra el cielo. Se abre la cortina de humo que cubría el horizonte de Madrid y aparece mi ciudad, no es su mejor momento pero aún sigue hermosa.

Entre tanto fuimos al cine, leímos poemas, cantamos con Pablo Guerrero y soñamos. Hacemos planes y todo gira en este carrusel implacable que es la vida. A veces todo es tan real que hiere. Pero también ocurre que presenciamos un milagro que nos reconcilia con el mundo, como el hecho de escuchar las voces de los hombres y las mujeres de la Plaza Tahrir de El Cairo, como la voz de una Umm Kalzum revivida cantándole a un país que sueña despierto.

La historia sigue viva, aunque a veces retiremos nuestra mirada avergonzados cuando coincide con la suya, iracunda.

Mientras, nosotros cantamos. Y seguimos tratando de recordar qué debe ser vivir.

Comenzamos la gira. La carretera nos llevará en su lomo como un dragón chino retorciéndose en la mañana. Los teatros abrazarán las canciones y celebraremos reencontrarnos con viejos amigos. En el camerino, un temblor de pájaro asustado en mi pecho, sobre el escenario el rumor del agua cayendo sobre la fuente del jardín, el olor a tierra mojada, la risa vibrando en la sobremesa y tú a mi lado dibujando planes, tú mi Viernes encontrado en la playa, como un candil brillando entre la nada.

Son los últimos conciertos de la gira de Acuérdate de vivir por España. De ahí partiremos por Latinoamérica. Agradecido y emocionado hago las maletas.

Hago balance. Queda todo por hacer. Si tú quieres te acompaño. No soy más que lo ves."



En el tiempo que me llevo leerlo, 3 minutos, 7 personas comentaron sus palabras y a 77 personas les gusto leerlo.En el que me lleva compartirlo con ustedes, ya son más de 225 los que dicen “me gusta” y 24 los que con sus cercanos “Isma” me hacen sentir especial también a mí.

No me adueño de lo ajeno. Como decía a finales de los 80 cuando era como hoy, un hombre pequeño: “hoy me cubro bajo el brazo de grandes, para poder mañana, cubrirlos a ellos y los que vendrán”

 
http://www.facebook.com/?ref=home#!/notes/ismael-serrano/haciendo-las-maletas/501902180941
 

febrero 09, 2011

Santiago de Chile - Aunque cueste ver el sol - 0000 horas

Prólogo: El 5 de Marzo de 2005, unos días antes de que mis hijos mayores asumieran la dura decisión de empezar una nueva vida en otro continente, me dejé arrastrar por un sueño de Anthony, y nos fuimos hasta el Velódromo Municipal en Montevideo para ver un Show en Vivo de NO TE VA GUSTAR. Por aquello de que cuando cumples el sueño de alguien que amas, seguramente estas regalándote felicidad a ti mismo; tome de la mano a Nicole para llevarla conmigo y deje a Michel en la seguridad de la no montonera, a la espera de su propio tiempo.

Como hijo de la dictadura primero y como ser auto-privado de su libertad después, me sorprendió 10 años tarde, encontrarme con tanta gente joven vibrando sana y libremente detrás de un movimiento que nos llenaba de identidad, tras una de las mejores expresiones humanas, la música.

Hoy no encuentro mejor vía para despedirme de Jack en este presente - hasta quien sabe cuando porque seguimos siendo humanos, en difícil atadura a nuestra historia y pendientes de nuestro futuro - que tomar la canción que abrió aquel concierto, en que tantas otras sonaron describiendo tan bien la vida de muchos y la mía misma: Clara, Verte Reír y al Vacío.


aunque me lleve el viento
para ese mismo lugar
no quiero llegar
no quiero llegar solo
tal vez no quede tiempo
para soñar las cosas que quiero soñar
no quiero soñar solo

voy buscando en esa luz
voy dejando todo lo que una vez me hizo mal
donde la culpa era más
la culpa era todo

solo intento respirar
y me alejo de lo que me hace volver atrás
yo nunca supe viajar solo

ya no espero nada
ya no busco esa mirada
ya no escucho tu voz
me cansé de mí
ya me alejé de mí

aunque me lleve el viento
para ese mismo lugar
no quiero llegar
no quiero llegar solo

tal vez no quede tiempo
para soñar las cosas que quiero soñar
yo ya no quiero soñar solo

ya no espero nada
ya no busco esa mirada
ya no escucho tu voz
me cansé de mí
ya me alejé de mí





febrero 07, 2011

Santiago de Chile - Un bendito soñador - 1231 horas

- ¡Un bendito soñador, eso es lo que eres!!!
- …y me encanta Jack, me encanta soñar y hacer realidad sueños.
- Yo también lo hago Ismael, en cada casa que diseño.
- Tu sueñas para otros Jack, diseñas para otros, buscas darle a otros lo que tu no tienes y talvez, no eres capaz de promover para ti.
- ¡Ya deja de sermonearme! Puedo hacer realidad cualquier sueño, igual que tú. Te reto a que sueñes algo, lo que sea, y veamos si no puedo hacerlo realidad.

El sabía tan bien como yo, que soñar era un ejercicio tan común para mi, como para él y que ni siquiera necesitamos de la noche y su embrujo, el cansancio físico o el arrullo del silencio para empezar nuestros viajes de búsqueda.

Las flores de Bach que llegaron a mis manos días atrás, me hacen aún más fácil la ensoñación y cada día me asombro, yo soñador, soñando mas de lo habitual. Enredado en imágenes tan reales como la vida misma;  como la vida que vuelve en otra forma para hablarnos de aquello que con el lenguaje natural, no logramos entender.

Acepté el desafío, cerré mis ojos y como paciente que se deja llevar en el relax del diván, comencé a relatar lo que todos mis sentidos reflejaban y el impacto que eso dejaba resbalar en mi corazón.


- Me han raptado con permiso y un pequeño automóvil me lleva mas allá de las nubes que provocan los humanos para dejar de respirar, un poco mas allá, hacia alguna parte que desconozco.
No entiendo que hago allí, la conocí unos minutos, unas horas o talvez solo unos días antes, pero no se nada de ella.
Ella, que maneja el oscuro auto que se abre paso en la maraña de un transito desconocido.
Tampoco me conoce, solo esta allí; se ha dejado arrastrar por un instinto mas fuerte y ha decidido que arriesgará su tiempo conmigo, quien sabe cuanto tiempo.

Le he dicho que llamaré a la policía, que acusaré entre risas a una mujer maluca que me ha raptado y me lleva mas allá de donde pueda volver.
Ella se ríe y comparte la idea:

- ¿será que tu debes llamar o será que debo llamar yo? ¿ quién es la víctima aquí? ¿tú porque yo manejo o yo porque no sé que hago manejando?

Me mira, la miro, no se si me ve, yo no logro verla.
No se como luce, no se como es, solo veo dos ojos claros y brillantes que dejan salir un alma grande, desconfiada y temerosa, talvéz hasta avergonzada;  un alma sin la frescura de la juventud pero llena de la búsqueda de paz de la madurez.

El tránsito se para y ella me advierte:

- Esta es tu última oportunidad de denunciarme a la policía!

Un puesto a la derecha, controlaba el pasaje del tránsito.
La miro y sonrio, ella entiende que también es la última para ella y apreta el acelerador.

No habia notado que era de noche, pero lo es y mucho. Pregunto a donde vamos y me dice un nombre extraño que no logro identificar.

- ¿Alguien nos espera allí?
- Lo dudo, no pensaba ir y no conozco nadie allí.
- Que hacemos aquí entonces, dos desconocidos de la mano – acababa de notar que ella tenía su mano en mi pierna, enlazada con mis dedos en desidia a la palanca de cambios – yendo a un lugar que no conocemos sin que nadie nos espere.
- No tengo la menor idea - asegura con cejas y hombros elevados.

De alguna forma esta nueva vida que se ha abierto este nuevo año, vacío de previsiones y expectativas, vacío de orden y control, lleno de intuitiva inocencia, se plasma de la forma más voraz en un viaje desconocido, con alguien desconocido, hacia un cercano futuro desconocido.

Acabamos de entrar en una calle que corona una curva y se abre paso entre casas pequeñas extrañamente ordenadas. Un aire oceánico entra por las ventanas que de alguna forma se abrieron y siento como si llegara a alguna playa del litoral Atlántico de mi Uruguay, pero no es Uruguay. Lo rústico es diferente aquí.

- Debemos buscar un lugar donde dormir.
- ¿Perdón? ¿Estamos llegando a las dos de la mañana a un lugar desconocido y no tenemos previsto ni donde dormir?
- Así es.

Su voz trae expresiones implacables en un tono tan armonioso, que logra que mi preocupación torne en risa y mi cara busque más aire para entender que la locura esta completa.


De alguna forma estamos ahora en la misma cama de alguna posada perdida al final de un camino de tierra, oscuro y romántico, exento de todo miedo, al que llegamos no se como.
Ella se mantiene vestida, pero me deja compartir la única cama, a su lado.
Su mirada se entremezcla entre fuertes advertencias desconfiadas y la sorpresa apasionada de estar allí, conmigo, un desconocido, un extraño, a punto de dormir.


Se hace de día y la playa se abre jubilosa frente a nosotros, un olor a frutos sedientos de alcohol endulza el aire y el verde invade cada cerro alrededor. El agua es clara y tibia, y se rompe en rítmico oleaje contra abundante arena dorada.
Cuando veo brillar la espuma a mis pies, me acuerdo de Zapallar y las pepitas de oro que adornan su costa.
Pero no es Zapallar y aunque seguramente no sea oro, brilla, brilla más.

- ¿Caminemos?
- Adoro caminar – le dije y salimos de la mano a encontrarnos con el cercano final de la bahía.

Su mano parece diseñada para la mía. Cada milímetro de piel se toca como si fuéramos parte del mismo cuerpo. Ahora recuerdo nuestro abrazo de  la noche, nuestro respirar agitado, nuestros labios cruzados tan suave que no llegaban a ser beso.
Vuelvo a la playa, mucha gente a llegado de repente y una sensación vieja vuelve a mi.

- heme aquí, de la mano de mi otra mitad, en medio de lo desconocido, paseando entre arena, sol y agua, en paz, con la mirada alta y la enorme dicha de sentirnos únicos. Dueños de cada nuevo paso que nuestras piernas acompasan al andar.

Ella lleva un sombrero extraño y unos lentes oscuros que no pueden evitar que vea sus ojos. Descubro su nariz pequeña, sus labios extraños que me recuerdan a Jessica Biel y unos dientes más perfectos de los que podría pintar, adornando una sonrisa que me dice:

- sonrío por ti, porque estas aquí, porque aquí estamos, desconcertantemente juntos.

El fin de la playa me sorprende.
La arena clara se corta con agua y más allá, mas arena, me deja ver otra playa atestada, otra bahía y mas gente.
Estoy parpadeando para poder descifrar.

- es un río – me dice . Aquí todas las playas terminan en un río, y todos los ríos nacen de alguna cascada que se esconde allá atrás en esas colinas.

Levanto los ojos y las veo, tropicalmente verdes y pobladas.
La idea de la cascada me devuelve fugazmente a mi cabaña y me deja soñarla descubriéndose entre tanta exuberancia natural.
Miro adelante y efectivamente allí esta, una corriente calma, casi inmóvil, de un color ocre transparente que cual hilo de miel se arrastra entre los medanos y se deja ir entre las olas del mar.

Con su mano aunada a la mía, me lleva a cruzar.
El fondo es de arena y lo desconozco de mis recuerdos de arroyo allá en la lejana San Carlos.
El agua es mucho mas fría y noto como su piel se puebla del mismo erizar que mis labios provocaban la noche anterior en su cuello.

Ya del otro lado, con una nueva bahía delante, no puedo evitar interrumpir su paso y volver a besarla.

Hasta allí, solo algunos flashes me recordaban la noche anterior.
Desde allí, ya no podría olvidaría jamás.

Su sonrisa se mezcla con los labios en deseosa espera de los míos, entreabiertos, amenazantes, temerosos también, a la distancia en la que todo puede pasar y que no pase, parece ser aun más pasional.
Sus ojos miran los míos, los míos sus labios y los suyos, midiendo el aliento que calma el agua del río que aun no se va.

Es tiempo de volver.
Sin plan caminamos nuestros pasos de vuelta al agua fría, que seguramente cambiaria de tono a nuestra entrada.
En lugar de cruzar, hacemos camino por la mitad.
Camina frente a mí, deja que la mantenga a flote con mi brazo en su cintura.
Yo juego entre el equilibrio con el fondo desconocido y sus piernas recogidas para dejarse llevar.
Su nuca me deja pasar a su oreja, y de allí a la mejilla, mientras mi otra mano se encarga de su mentón para ayudarme a llegar, allí, a los labios que opacaran todo el frío del agua que nos cubre hasta el cuello.

Lentamente comienzo a girar, el agua me cuida y evita que caiga.
Mis ojos están cerrados, mi brazo derecho aprieta fuerte y seguro su vientre contra mi, mi mano izquierda pasea de su mentón a su pelo y mis labios se limitan a respirar su aire.
Giramos a ciegas en medio de mucha gente, talvez, pero sin sentido real de donde estamos.

En un movimiento tan natural que parece inevitable, cuando el agua amaina y descubre mi pecho, dejo caer su espalda sobre mi brazo derecho y tomo sus piernas con el izquierdo…, y allá vamos.
Ciegos, ensimismados, embobados en la dulzura de lo incomprensible, besándonos hacia el final del río, saliendo al mar.

El agua caliente del océano empieza a pegarnos por debajo, una danza de corrientes paralela a la nuestra nos rodea y sorprende nuestros giros con la tibieza salada del mar y la fría inmobilidad del rio que se va.
Las olas no logran distraer nuestro girar, el gusto salado del mar se mezcla en nuestros labios y ni sus lentes ni su gorra logran evitar que la vea.

Verla, es como verme, ella no entiende, solo siente y se deja llevar.

Sus piernas abrazan ahora mi cintura y acercan nuestro sexo.
Ella se deja caer sobre el agua, yo la sostengo.
Mis pies danzan sin cesar una magia recién aprendida.
La arena ya esta mas cerca y siento su cuerpo sobre mis rodillas, tratando de que aunque el piso cambie de altura, el nivel agua continúe en su lugar, arrullando nuestros cuerpos, guardando nuestra intimidad.

Un dejo de realidad me advierte que la costa ya esta lejos.
La corriente del río entrando al mar nos ha llevado más allá de donde pensábamos estar, entonces volvemos a la tierra, a la playa, a la gente.
Con sus manos en las mías otra vez y su cabeza reposando en mi hombro al caminar, siento que toda la playa nos mira pasar. Siento que todos nos vieron salir por aquel río como barcaza que se deja llevar hasta el mar.

Otra vez, nos siento únicos.



- ¿y como está? ¿está fuerte? decíme!!, ¿tiene linda cola, pechos, rellenita o muy flaca?

La voz insistente de Jack me trajo de nuevo a la terraza, a la copa de vino, al río de la montaña que ya sonaba mas a mar, al verde recatado de mi cerro y a la soledad.

- Yo que sé!! ¿Qué haces? ¿Qué me preguntas? Como me sacas de allí!!!
- Pucha Ismael, es que deberás aceptar que esa es una historia típica mía, una mas de Jack el Inescrupuloso!
- ¿Estas loco? Como se te ocurre!
- A no, seguro….playa, una chica bonita, una historia singular, romántica y pasional. No dirás que no es digna de mi!
- No tiene nada que ver Jack, nada que ver con tus aventuras inescrupulosas.
- ¿No? ¿Y en que se diferencian?
- En el final Jack, se diferencia en el final.
- ¿Cual final?

- Que yo termino genuina y dichosamente enamorado, una vez más.

febrero 04, 2011

Sao Paulo - Diálogos con Jack – 1226 horas

Los cuarenta minutos que Jack paso sentado en la roca con los ojos mutando entre la quebrada y el vacío se hicieron eternos para mí.

Preparé un vaso de agua bien fresca, serví dos copas de buen Carmenere Reserva Especial y vagué por la casa arreglando de lo desordenado, lo que se podía ordenar.
La figura de Jack encorvado e inmóvil se me presentaba constantemente, cuando lo miraba y cuando no lo hacía. Sentí sus pasos avanzar por el living directo a la puerta que lo llevaría al vaso de agua sobre la mesa, a mi lado.

Sus ojos estaban perdidos y rojos, algunos surcos no lograban esconderse marcando en su rostro, el polvo que la montaña pone sobre todo y todos. Yo sabia que no hablaría de inmediato y el sabía que podía mantener su mudez. Había mucho vino, mucho de que hablar y el tiempo necesario para ello.
Renové mi copa, compartí el verde de enfrente con su mirada y espere.
El sol ya ocupaba la mitad occidental del cielo cuando escuche su voz:

- ¿Eso es lo que provocamos?

- Eso es lo que provoqué.

- Bueno, pero yo también debo provocar lo mismo…

- No es lo mismo Jack, es parecido, pero no es igual.

- No entiendo, ¿Cual es la diferencia?

- No es lo mismo dejar a una mujer que te ama, que dejar a una mujer que amas.

El silencio duro unos minutos mas, varias veces comenzó a balbucear y se freno en medio del primer esbozo de palabra.

- Entonces prefiero lo mío, no quiero estar como tu, solo y aislado en esta montaña, disfrazando tristezas con cuentos y trabajo.

- Jack, sabes que no funciona conmigo, no puedes decirme que no tienes momentos tristes, momentos de culpa, momentos de juicio implacable contigo mismo.

- Si pero, no es lo mismo, yo nunca estoy solo, siempre hay alguien cerca para entregarse y recibir lo que tengo para dar.

- Yo creo que la única diferencia es que yo acepto mejor que la tristeza, es algo que hay que vivir y logro expresarla, sentirla y dejarla ir en mis letras. Tú la distraes con fiestas, sexo y ese sentir de que le haces un favor a cada chica que pasa por tus brazos.

- Yo jamás dije eso!!

- ¿Lo dirías si fuera cierto? – Yo creo que en realidad solo son variantes de un mismo asunto, como tú lo vivas o como yo lo viva, son talvez, solo un espejo enfrentado a otro espejo. Aquí la constante, siempre esta fuera y es eso que viviste allá en la roca.

- Pero yo soy siempre muy claro, desde el inicio, ellas se involucran.

- Talvez la diferencia es que yo alguna vez, si he estado dispuesto a entregar, sin reservas y solo a una persona. No me hace mejor, pero hoy a pesar de todo, puedo tener un hogar y marchar triste pero en paz.

- Vamos Ismael, lo mismo te digo yo, todo lo que sé lo aprendí de ti, ¡¡cuánto tiempo caminaras “triste” sin meterte en una nueva relacion, entregar todo y seguir este ciclo que llevas de años con 2 divorcios y “n” separaciones dolorosas!!

- Realmente no lo sé, solo tengo la certeza de que no debo equivocarme al elegir la próxima vez y que eso depende de que logre controlar los miedos que desde siempre gobiernan mi vida. Ahora estoy en la búsqueda de esos miedos, muy lejos aún de siquiera poder abrirme a alguien.

- Tu no elegirás cuando es el momento Carlos, tampoco yo lo elijo, solo tomo la opción de que “cualquier momento”, suena como una buena opción.

- Seguro no lo elegiré y eso, de la mano con esta incertidumbre total que gobierna mis días y me deja indefenso al perder el control de las cosas, me permite soñar mejor.

- Ya deja de soñar!! Ven y vive el sueño conmigo!! Volvamos a nuestras vueltas del 2006, seamos uno otra vez, volvamos a vivir!!

La cara de Jack ya no era la misma, el manotazo en el hombro y el brindis enérgico ofrecido con la copa de vino, solo eran un reflejo de aquella sonrisa de la noche anterior, que se adueñaba otra vez de su rostro.
Había dejado atrás como quien desparrama unas migas en la mesa, sus cuarenta minutos de roca en la roca y ya estaba listo para salir a perseguir otra primavera.

Lo mire extraño, sentí que yo era el “enfermo”, tome un trago más de vino y le dije:

- No estoy listo, tu oferta y mis recuerdos son tentadores, lo admito, pero no quiero perder la oportunidad de ver si hay algo mas, que me permita vivir en paz conmigo las cuatro estaciones, y no solo las primaveras.

Talvez, continuará

febrero 03, 2011

Sao Paulo - 15000 Veces!! - 1755 Horas

Quince mil, 15000 Veces!!

A mi me suena como a rezongo de gurí chico.

- Te dije 15000 veces que hicieras esto asi!!

Casi puedo escucharlo.

Yo se que hoy las cosas tienen otras dimensiones en esto de la Globalización y todo se mide por millones.
Pero para mí, un muchacho de barrio, del Barrio de las Ranas, devenido en empresario multinacional y seudoescritor; impulsado en esta locura por coincidencia en tiempo y ganas de un par de amigos de buen querer que encontraron el punto exacto en que empezaba a sufrir mi último gran desgarro para inspirarme; para mí, 15000 son muchas veces.

Y para ustedes, un puñado de gente que me lee con cariño casi seis meses despues de que empezara esta aventura, también deberían ser muchas.

15000 veces han leído algo que yo he escrito, 15000, que locura.

Yo solo espero que no les haga mal.

Fuerte abrazo.


febrero 02, 2011

Santiago de Chile - Una visita inesperada - 2240 horas

El teléfono sonó cuando empezaba a buscar una noche mas entre mis sueños, las raíces del miedo.

- hola…
- ¿Ismael? Estoy aquí abajo!!!
- ¿Perdón….aquí abajo, quien habla?
- Soy Jack mi viejo amigo!! Y estoy aquí abajo…
- ¿Jack Winwar?¿Donde? En Sudamérica, en Chile?
- Aquí abajo, en medio de una oscuridad terrible, con ruido de agua muy cerca y un portón gris enfrente que dice tu número….a ver…20…9..50.!!

No pude evitar sonreír, mientras trataba en mi asombro de mirar el reloj para asegurarme de que ya habían pasado las 3 de la mañana tal cual lo presentía y buscar en mi alrededor certezas de que estaba despierto.

- Bajo por ti.

Mientras bajaba la colina escabrosa en una noche sin Luna, trataba de recordar cuando había visto a Jack cara a cara por última vez. Sinceramente no tenía la menor idea.

Cuando llegué, tenía medio cuerpo entrando en la ventana de un pequeño auto.
Los últimos besos de agradecimiento por el “taxi”, se amontonaban en los labios de una chica no tan joven que se veía feliz y cariñosa.
A la luz del jeep que daba vuelta en el puente para volver a entrar, pude distinguir la enorme sonrisa de Jack que se aprestaba a subir.

- mi viejo y gran amigo Ismael!!

Mientras sacudía mi cabeza repitiendo un “no alegre” que marcaba mi desconcierto, Jack me tomo por los hombros, me apretó fuerte y nos besamos como dos grandes amigos; como se saludan los amigos en Uruguay.

- que….
- Pues, quería venir a verte!!
- Y esa chic….
- Ya tu sabes, siempre hay alguien que me traiga “a casa”!! jajajajajaja.

La subida se hizo corta, las ponderaciones del espacio interminables, las bromas sobre ”el potencial” de la cabaña tan creativas como siempre y al son de un vaso de Jack, otro Jack, el Daniels, le mostré su cuarto y nos comprometimos para la mañana.

Pocas horas después el sol nos sorprendió preparando mate, el calentaba el agua y yo ensillaba con yerba. Hacía mucho que no estábamos juntos, pero parecía que cada movimiento estaba mágicamente coordinado.
El se movía en la casa como si siempre hubiera vivido allí, no buscaba nada fuera de lugar y asombrosamente, a mí me resultaba de lo más natural.

Disfrutamos la sombra cálida que el cerro nos regaló hasta el mediodía, al influjo de nuestra “verde tradición” y una charla pendiente por tanto tiempo.

- ¿Que haces solo aquí? - Me preguntó.
- Pues…se llaman elecciones, me siento feliz aquí, solo y aislado; después de tantas vueltas parece que encontré mi hogar.
- ¿Hogar? ¿Le hablas de hogar al constructor de hogares? Un hogar supone una familia, una pareja, chicos, el perro o el gato, algún pajarito cantando cerca, una estufa prendida y esas cosas…
- Pues yo creo que has pasado mucho tiempo en hoteles. Si respiras mi aire, aquí en la terraza y dentro, sentirás la mejor definición de hogar. Vamos!! Tú puedes.

Lo arrastre en silencio, como quien busca un mosquito en la noche, con todos los sentidos concentrados en todo, por cada rincón de la cabaña.

- ¿Puedes sentirlo?

Una sonrisa mezclada con una mueca que entrecerraba su ojo izquierdo, me dejo saber que no me había escuchado, estaba más allá, escuchando algo más.

- ¿Escuchas el reír, las carcajadas que mis hijos y los hijos de mis amigos han dejado guardadas bajo la cama?
- ¿Puedes sentir los gemidos profundos del amor atrapados entre las tablas?

Su cara reaccionaba a mis palabras con movimientos cortos, sus brazos se levantaron un poco más y sus dedos estiraron sus falanges al máximo para tener toda la piel posible en contacto con el espacio.

- Remueve tu lengua suavemente y degustaras los sabores de las mieles hechas por manos con ganas de complacer, por dos, por cuatro, por mas….!!
- Respira el aire de la paz, susurra el murmullo de la charla fluida de las almas que bien se entienden y bien se aman.
- Cierra los ojos y déjate llevar por el caminar libre de los animales fuera, el pasaje absorto del río a tus pies y la brisa ligera que trae el olor de estas flores de verano.

El siempre fluido Jack parecía inmerso en un sueño, fuertemente conectado al piso, pero al mismo tiempo ondulante al influjo de los impactos del ambiente.

- ¿Así se siente? - me dijo - He leído la teoría cientos de veces, he buscado darle forma en mi mesa de arquitecto, pero nunca había sentido esto.

- La teoría casi todos la tienen, en la práctica, te llevo poca ventaja. Mucho me ha costado aprender a sentir, fijar mi alerta continua en el presente real y disfrutar las cosas sencillas…aquellas esenciales.
- Pero estas solo!! Entiendo que sentir a los chicos en cada parte de la casa te acerca a tus hijos, pero un hombre no vive de los gemidos que el amor dejo impregnado en las paredes.
- Aun no lo escuchas todo Jack. ¿Es que acaso tú, teniendo quien “te traiga a casa” alrededor de todo el mundo, estas mas acompañado que yo?
- Pues, no vivo de los gemidos incrustados en las paredes.
- Jejejejeje…para empezar mi querido Jack, nunca te llevan a TU casa, aunque por supuesto aquí puedes sentirte como en tu propio hogar. ¿Dónde guardas las 3 o 4 cosas personales e importantes que no están en tu maleta?
- Pues, es muy fácil. Déjame mirar los inventarios prolijísimos que tengo de cada casa y los encontrare rápidamente.
- Jajajajajajajajaja, ok, seguramente si te escucharas entenderías mi idea.
- Ah- ja -ja…tu tienes algunas cosas lindas aquí, que parecen importantes para ti, pero no son tantas.
- Mi amigo, como los buenos amigos, como los buenos amores, como todas las cosas importantes en esta vida, nunca son tantas.

- ¿Qué fue eso?!!! – Pregunto Jack sobresaltado.
- ¿Qué cosa? Yo no escuche nada.
- Alguien llora, escuché sollozos y llanto. De allá, de aquel lado - dijo Jack, apuntando hacia el living.

Lo perseguí, pero al llegar al living no encontró lo que buscaba, allí solo había mas jadeos, risas y alboroto, cantos disonantes, aromas deliciosos y el chocar de copas resonando por doquier.

- Sé que lo escuche, sé que lo escuche…

Velozmente giro su cuerpo y miro hacia la ventana, torno la cabeza a la puerta de entrada y salio despavorido por las escaleras. 
Yo lo había invitado a la experiencia, no podía abandonarlo ahora que parecía poseído por esta.

- aquí se escucha mucho más, estoy cerca, se que estoy cerca…..pero, la montaña es inmensa a ambos lados.

Mirando sus ojos desorientados, comprendí lo que escuchaba. Mi mentón cayo sobre mi pecho siguiendo a mis ojos que se clavaron en el suelo junto a la comisura de mis labios.

- Ve allí Jack, yo no quiero acompañarte. Sube aquella escalera y siéntate en la roca que sobresale en la orilla.
- ¿Que hay allí?
- Allí encontraras lo que escuchas, sentirás lagrimas que no logran secarse sobre la piedra y talvez, si te tomas unos segundos mas y usas ese talento que tenemos para ir mas allá…encuentres mejor respuesta a porque estoy solo, aunque esto sea un hogar.



Continuará…